Unfit

- Please, shut me down.

I had to agree. She wasn’t my first patient, she wasn’t unique or much different to any other patient I had in the past or was attending in the present. It just seemed nothing could do anything for her any more.

We tried every therapy we knew: psychotherapy, medication, dance, drawing, knitting… the most extreme were surgery and electroshocks. There was nothing that could bring her back. She wasn’t eating, she wasn’t sleeping, she wasn’t engaging with others, and one afternoon, after no talking with nobody for over a month, she asked me to shut her down.

- I’m tired. I just want to sleep.

We were trying a new therapy, or better put: a way for the patients to get away for a while. We hadn’t had much practice with a real patient. Or any: all subjects had been healthy, mental illness free volunteers so we had no idea what would be the outcome for an ill person. Trials were still running. I denied this treatment and sent her back to her unit.

Then it started: she was in a state of stupor. She would respond to some stimuli but it was useless, nothing could bring her back, not pets, no talk, no music, nothing we did was working.
- And, if we give her what she asked for?
- I’m at the end of my rope, but it is very risky to put her in a state that can be irreversible. What if she stays there forever?
- She is already there, yesterday I saw her staring at a blank wall, lost, and just sitting there, nonresponsive. She might need this, she wanted to sleep. We can grant her that favor.
Hesitating I entered her room. She was laying in bed, with her eyes wide open whit crystalized eyes.
- We’ll do it.
She turned her head and muttered “thank you”.

It was kind of a cryogenic method. Beds all wired up to make life in limbo comfortable. What it really did was to put a person in a desired state, the problem, the big problem, was reality. You come back to your reality at some point and if this reality is disappointing, you are at square one: still depressed, still psychotic, still what you are. Wouldn’t that be a threat?

But the moment I entered the room and said it was ok, she showed enough progress to “shut her down” as she put it.

The therapy went on; we woke her up every so often to be sure that she was doing fine, that she could eventually come back. Every time it got very violent, to the point to use sedatives so we could manage her. She would scream, scratch, kick, bite. She even bit one of the orderlies so bad that we though he would lose a chunk of his forearm. She was physically fine, she was responsive but violent. She was not in long stupors anymore, but she would slam herself on walls doing significant damage to her body.
The only place she found peace, was in her cryogenic crib. I always wondered what was happening there.


Here I can see the sea and the meadows. I can go to the shore and let the water soak my feet, sometimes my dress gets wet. I can walk and dance and run. And whenever I want I wish so hard that some of the people I know come and visit. We have breakfast, and go for a walk. They would hug me… how much I’ve missed hugs! I can have that now again, with true affection. What was I afraid before of? I don’t know, maybe that if I asked I would be denied. Maybe because out there I had to protect myself from the misunderstood attention or because I always felt a little ridiculous when I asked, and people tend to look at you funny. Not here. That doesn’t happen here.

Later on, she passed away. It was getting so hard to control her, one day she just ran and jumped of the window. There was nothing we could do… she slipped into a coma for a few days and died. I was afraid of this: she wasn’t fit for the real world.

I always wondered what made her so peaceful during her sleep.

By Ginísima Persona

Sataniza – dos

Hace muchos, muchos años mis amigos empezaron a casarse… todos. Hasta quien creí que no iba a casarse nunca, empezó a jugar con la idea de hacerlo. Yo estaba un poco horrorizada, porque en ese momento estaba infelizmente casada y pensaba que todos acabarían infelizmente casados ¿para qué se casan si uno soltero está bien? Así pasó el tiempo, quien se iba a casar no se casó (y me dio gusto, ahora no es que me de gusto, ni culpa, porque ese matrimonio no venía al caso) y yo me divorcié… en el proceso viví de mi ropa de playa durante seis meses y lo que mi hermana había dejado en su closet una vez que se fue a Alemania.
Ahora bien… esto de “no se casen, es un gran error” me duró un tiempo. También me duró el “estaré sola toda mi vida”, pero también se me quitó.
Es 14 de febrero y todo mundo es feliz. Mis alumnos me decían ¿cómo es que no te molesta si no tienes novio? Y es precisamente porque todos son felices ese día. Siempre decimos que se debe celebrar ese día todos los días y no lo hacemos porque dedicamos exclusivamente el día del amor y la amistad para demostrar cuánto queremos a los demás, tal vez sea porque entramos en una convención, no nos avergüenza demostrar lo que sentimos porque esa fecha está dedicada a eso precisamente. Nadie nos llamará cursis.
A mi me gusta ver a las parejas y a los amigos en plena demostración de cuánto les importa el otro, cuánto lo quieren… el estar soltera no ha disminuido eso y aunque propagamos las muchas razones por las que estar soltero es una ventaja, también tener pareja da muchas satisfacciones. Son satisfacciones diferentes, pero existen. Por eso me encantará ver a los novios dar rosas, a las novias dar globos y a los amigos chocolates, dulces, tarjetas, un abrazo, una felicitación. Será un día feliz y eso está bien.

By Ginísima Persona

Blues

He pasado unos días horribles, tratando de entender por qué me sentía tan mal… odio decir que son hormonas porque eso invalida y minimiza lo mal que me siento a veces. Pero tampoco puedo descartarlo: mis hormonas son lo único que me hace sentarme en mi cama y llorar y llorar y llorar y esperar que se me quite pronto. En general pasan tres o cuatro días y se me quita, mientras tanto, todo es miseria. Especialmente porque yo no sé pedirle a alguien que me apapache un rato, nomás porque quiero. En fin, o aprendo a hacer eso o me aguanto mis días lúgubres o aprendo a convivir con ellos. De cualquier forma sé que no es para siempre y eso siempre es bueno.

Estando en ese estado de ánimo, paseando por una tienda de música, encontré un CD que había oído que estaría a la venta, pero lo olvidé por algún tiempo… de hecho había oído una canción el año pasado, pero como siempre pasa con las expectativas, no me gustó. Ahora que lo vi en la tienda y lo oí, fue maravilloso: es blues. Me encantó… no me importa que el que canta sea un hombre blanco, de clase media y, aún peor,… inglés. Me sentí reconfortada porque soy mexicana y me gustan el country, el blues y el acento sureño norteamericano (porque sí me gusta y qué y qué).

Entre todo esto quien me aguanta un poco más del promedio es Mentiroso, le agradezco que lo haga y muy seguido le digo que lo quiero, porque lo quiero y ahí le va un blues de un hombre blanco:

Mientras Duermes

Cuando fui a ver La piel que habito, hubo un acontecimiento extraño que no conté. En famosa cadena de cines pasaron películas de la muestra de cine de Morelia, las estaban rotando en algunos cines y uno tenía que darse a la tarea de pescarlas en su cine más cercano a una hora, si no decente, de menos práctica. Así que el día que pasaban La piel que habito era perfecto: sábado y con un horario que me garantizaba iba a terminar antes de mi cita.

Compré mi boleto y me senté con palomitas grandes, refresco y todo… pasaron 30 o 40 minutos y nada, no pasaba nada. Vaya ni las luces apagaban.
Obviamente la gente comenzó a desesperarse y una señorita salió a decir que no nos preocupáramos, que tenían problemas técnicos y que los estaban arreglado. Vi mi reloj. Si se daban prisa veía mi película y llegaba a mi cita. De pronto anunciaron que nos iban a pasar dos películas por el precio de una, que se disculpaban con la audiencia. Vi mi reloj: ni cinta, ni cita, como no hiciera algo iba a perder ambas.

Salí de la sala y me dirigí respetuosamente al gerente. Decidí no perder los estribos porque quien apareció por la puerta fue un señor de mediana edad, sudoroso y con ojos de susto. Le comenté mi problema: yo no podía ver dos películas, simplemente no tenía tiempo, si pudiera darme un pase para otro día se lo agradecería mucho y, ni modo, me perdería mi película con el pobre consuelo de ver en su lugar Pastorela antes de tiempo. Mientras esperaba al gerente con mi pase le pregunté a una señorita qué había pasado, lo que me dijo me pareció escandaloso: la película estaba en camino. Las fallas técnicas se referían a “hay un embotellamiento en Insurgentes”. En cuanto volvió el sudoroso gerente, llamaron para decir que la película estaba en el estacionamiento.

Afortunadamente el público se negó a ver una película que no había planeado ver antes de la que tenía proyectada, así que vimos La piel que habito. A mi no me decepcionó, ni por la espera.

La película que no alcancé a ver fue Mientras duermes, porque hubo doble entrega ese día, aunque yo no me quedé.

El principio de la película fue suficiente para que yo fuera a verla después.

Es magnífica. Es una oda a la mezquindad humana.

La historia va de un desgraciado que disfraza su profunda amargura de amabilidad. Esa amabilidad le permite entrar a la vida de otros, saber todo lo necesario para, después, decir y hacer cosas que van a resultar en la infelicidad de todos los que lo rodean… y se asegura que siempre sea así.

Su víctima más difícil es una chica animosa y alegre, que muy pronto dejará de serlo para toda su vida.

Magnífica, repito, yo la volvía a ver… bueno, tal vez no, es como querer repetir a Aronofsky.

Familia

Mi familia está en México… toda ella.

Tal vez debería recapitular: tengo dos hermanas y mis papás. Desde hace años mis hermanas salen con dos chavos, tan diferentes como pudieran ser: uno es alemán, el otro guerrerense. Uno es físico, el otro médico. Uno habla y bromea -se atreve a hacerle chistes a mi papá :O-, el otro es serio y callado y mi papá le dice “colega”. Y los dos hacen felices a cada una de mis hermanas.

Este diciembre, los cuatro decidieron hablar muy seriamente con mis papás: se casan el 2012… todos. A mis papás casi les da el soponcio y voy a explicar porqué. Creo que nunca se imaginaron que las dos fueran a anunciar lo mismo, al mismo tiempo. De ahí el soponcio.
Siempre hay dos lados de cada historia: yo vi una pedida y me pareció muy seria y muy amenazadora -dejara de ser mi papá el futuro suegro- y otra que no vi y que mi hermana describió como distraída del orden “pues decidimos que nos casamos” “¿ah si? que bien, pásame un cuernito”. Pero mi mamá dice que vio como mi papá casi se desplomó con cada noticia, no era que no le diera gusto en ambos casos, fue la sorpresa.
Mi mamá dijo que le había sorprendido que pidieran a mis hermanas, a mí no. Somos muy tradicionales y mis cuñados simplemente respetaron eso, lo supieron ver.

Mis hermanas se casan con los hombres de su vida… el universo funciona.

Claro que cuando le conté a Miss Ceci en pleno brindis navideño me dijo “pues miss, pongamos su nombre en la urna para que salga usted también!”

OHANA

Sexo en miércoles

Ayer me desperté con dos acontecimientos… y me acosté con uno, pero eso no fue sino hasta el final del día.

El primer acontecimiento fue la campaña de Benetton, en la que muchos enemigos políticos aparecen dándose tremendo en la boca. La primera foto que vi fue la de Obama y Chávez… a Ren le dio asquito y a la compañera le produjo la evocación de otros besos como Stalin y Churchill, T. Roosvelt y Trotsky por ejemplo. A mí se me antoja beso de reconciliación entre Ibargüengoitia y Monsiváis, quienes murieron peleados, o entre Vargas Llosa y García Márquez. Ellos todavía tienen oportunidad de reconciliación plena.

Claro que ante esto me parece que solo fue la iglesia católica la que se quejó. Surprise, surprise. Parece que el pudor católico no soporta dos cosas 1.el beso entre hombres, porque eso es de maricas y 2.el beso entre enemigos ¿no era la religión católica una religión de amor? Sea como fuere todos sabemos que Benetton hace campañas provocativas y polémicas. Aun cuando, en efecto, hiera susceptibilidades y se pase de la raya, yo creo que hay que darle el justo valor a una campaña como ésta y tener un poco de sentido del humor que mucha falta nos hace.

Y apropósito de amor… la otra noticia fue la república amorosa de AMLO. Yo no soy lopezobradorista, van a tener que convencerme si quieren mi voto, pero es de notar que no bien dijo AMLO lo de la república amorosa no se hicieron esperar las burlas. Pueden decir lo que quieran, pero nos hemos quejado hasta el cansancio de la horrible violencia que vivimos, pero que no se le ocurra a alguien decir que hay que amar al prójimo porque eso es religioso y somos un estado laico ¿quién dijo que la búsqueda de la paz ciudadana es un acto religioso y risible? La codicia es una forma de odio y creo que de eso adolecemos. No se trata de abrazar la totalidad de la propuesta de López Obrador, pero ¿no era lo que se venía discutiendo? ¿Regenerar el tejido social? Sigamos burlándonos de la idea y mantengamos nuestro estado de terror porque lo contrario sería doctrinal y ligado al catolicismo.

Cada vez me queda más claro que tenemos lo que merecemos.

En otras noticias tuve un sueño rarísimo: primero soñé que estaba en casa de un amigo, pero en la casa había un fantasma. Así como en Poltergeist, hasta miedo me dio. Lo más extraño de esto es que creo que ese era un sueño dentro de mi sueño, en el que estaba en la misma casa de mi amigo, pero estaba jugando con un perrito y platicando con mi cuate. Es decir, soñé dos veces con el mismo lugar y con el mismo amigo, en el mismo sueño. Si hay alguien por ahí que sepa qué quiere decir soñar que soñamos, que me diga. Estoy harto intrigada.

El diablo anda suelto

Como todos saben yo le voy al cine nacional. Prefiero ver una película mexicana que una extranjera, si ésta promete, hay cosas que por simple sentido común no veo. Esperé mucho para ver La piel que habito, que no es mexicana, sino española y que ya dije que me gustó y que acompaño a quien desee ir cuando la estrenen que será en diciembre, según últimos informes.

Pero bueno, esto lo digo porque cuando vi anunciada Pastorela – esta sí, mexicana – se me antojó muchísimo y también esperé para verla. Ya la estrenaron, a mí me vino bien, pero tal vez hubiera sido buena para diciembre. Es una película excelente. Joaquín Cosío es el Agente Cruz, quien todos los años hace de diablo en la pastorela… hasta que un evento inesperado le quita el papel. La historia nos cuenta todo de lo que un hombre es capaz por preservar una tradición. Es divertidísima, yo me reí mucho, peeeero ya lo dice Mentiroso: soy boba. Claro, conmigo, ese día en el cine había otros ocho bobos (recuerden que yo voy al earlybird special de las 11 de la mañana en sábado). También voy con quien quiera ir a ver esta.

El caso es que Rene Franco habló sobre las dos películas y yo saqué lo siguiente: 1. Tiene razón con respecto a Pastorela: es una gran película y 2. No entendió de qué iba La piel que habito.

Hay días curiosos. Hoy fue cumpleaños de mi hermana y fui a comprarle flores. Yo no le pongo atención a la gente a mi alrededor, entre más desapercibida pase, mejor.

Hoy iba yo sin molestar a nadie con mis flores en la mano, como voy a San Ángel por ellas siempre paso por dos casas que me gustan: una estaba en muy mal estado la última vez que la vi, la otra es una especie de reservorio de Ferraris. Cuando paso por ahí veo las casas y siempre pienso que me gustaría tener una de las dos: una de esas dos, no como esas. En el corazón de San Ángel, cerca de la que fue casa de mis abuelos, me encanta esa parte de la ciudad. Bueno, pues estaba yo ahí sin molestar a nadie, cuando oí algo como una voz. Y sí, oí algo así porque traía mis audífonos, que me protegen de un mundo que no me interesa, pero como siempre anda alguien perdido supuse que alguien quería saber una ruta de pesero o una calle… pues no, era un cuate que iba caminando por ahí y que me dijo que era raro ver un Ferrari de otro color que no fuera rojo, yo le contesté que para todo había gustos. De ahí me preguntó que quién me había dado las flores. Yo no me engancho con extraños en la calle porque no me gusta, especialmente porque me parece muy riesgoso, pero le contesté que eran para mi hermana. Ahí no paró, luego preguntó si estaba enferma, pues no, es su cumpleaños. Ah, qué bueno. Cuando llegué a mi esquina, es decir, donde tenía que dar vuelta, él se bajó de la banqueta porque seguía de frente y me preguntó que si yo prefería los Ferraris rojos o de otro color… a mí no me gustan los Ferraris, me gustan los Jetta color granate y me di la vuelta.

*Para las mentes curiosillas que se preguntan si el individuo

era guapo o no, solo puedo decir que tiene pelo rubio, pero ralo y

ojos pequeños, pero azules. Vestía mezclilla y un jersey azul con blanco.

Am I grumpy?

La semana pasada, por cuestiones institucionales, estuve con varios de mi especie. La experiencia siempre es extraña, más extraña cuando alguien que no corresponde a mi círculo o que no me conoce me calcula menos edad – a veces mucho menos – de la que en realidad tengo. Esto es una molestia porque siempre da pie a bromas indeseadas y medio brutas. Pero a todo se acostumbra uno. Ese día no solo acabé con trece años menos, también con vino en mi falda, por eso me di a la huida con un amigo que hacía mucho no veía y que no me había dado cuenta de que extrañaba hasta que pasé más de diez minutos con él. Claro que como pésima amiga que soy, no he ido a visitarlo.

Esa noche acabé en una fiesta de disfraces, sin disfraz, súper cansada y cantando a Shakira porque no me sé otras canciones completas. Pero estuvo muy bien, hace mucho que no salía y agradezco infinitamente que me hayan sacado de la rutina de trabajo-tarea-dormir-trabajo-tarea-etc. Claro, no podía faltar dentro de la conversación “tu no naciste en ese año, acabas de sacar la cuenta” y “no se vale ponerse años” ¿qué mujer se ha puesto años?

Al siguiente día fui al cine porque están pasando el festival de Morelia en conocida cadena y había una que me había llamado la atención. Fui a ver La piel que habito… me tomó una hora, porque el cine no se había dado cuenta que en el paquete que les mandaron olvidaron precisamente esa. Y una plática extraña con un chico que, estoy segura, ha leído mucho sobre cine, visto muchas películas y lo mamón, seguro se le quita con la edad. También creyó que como él, yo nací en los ochentas ¡iluso! Extrañamente, cuando la película llegó al cine, se fue.

La piel que habito ha recibido buenas críticas, aunque hay quien no entendió los personajes o la historia le pareció un collage sin sentido. A mí me gustó, me pareció exquisitamente extraña y mi espera valió la pena. Si alguien quiere ir cuando la estrenen, que será a fin de mes, yo los acompaño.

Afortunadamente fue fin de semana de trabajo en equipo y como sabía que terminaríamos pronto, el domingo me fui a San Ildefonso con Mentiroso. Tenía ya un tiempo que no lo veía y lo extrañaba así que me lo llevé a ver a Ron Mueck y le gustó. Platicamos mucho, como siempre, y acabamos en La Lagunilla viendo teléfonos de disco que me encantan y cámaras fotográficas que le encantan. No compramos nada, pero fue útil saber qué se le puede regalar al Clerge si uno ocupare.

Estuve de un inusual buen humor, tan bueno, que preferí no decir nada para no molestarme con cualquier nimiedad, que es mi especialidad. Acabamos hablando de relaciones, es nuestro tema favorito. Nos fascina cómo nos comportamos frente a otros y como otros se comportan, los consejos que nos piden y cómo vemos que cometen grandes errores que no están dispuestos a aceptar. Me decía de una amiga suya que estaba harta de su ex pero parecía no querer realmente que la dejara en paz; yo le dije que muchas veces aceptamos atención que no deseamos antes que vernos solos. Muchos lo hacemos, pero estuvo de acuerdo conmigo en que si decidimos que eso queremos, no nos quejemos de la atención que provocamos.

Lo mismo, no hay porqué crear una expectativa cuando realmente no la deseamos. Decir te extraño y no recibir respuesta a la pregunta ¿cuándo nos vemos? Es odioso. En esta era de comunicación digital, impersonal, intemporal, confieso que cuido qué le digo a la gente: como cuando insultamos en otro idioma que no es el nuestro, podemos escribir muchas cosas sin realmente sentirlas. De quienes no son amigos míos en la realidad, pero quieren serlo en el mundo virtual, mejor ni hablo.

¿Seré muy gruñona con la tecnología y las relaciones humanas? ¿Seré muy gruñona ante las relaciones humanas?

*Si alguien se preguntara porqué ando dando el rol con Mentiroso, les voy a decir, nomás para que no me anden preguntando y extrañándose tanto: porque después de estar tan enojada con él, me desenojé y no puedo negar que es uno de mis más grandes amigos.

Ahí les dejé café

En una época en la que cruzaba yo por los distintos círculos del infierno de Dante – no quise detenerme en ninguno en particular, si ya me habían enjuiciado, mejor recorrerlos todos – supe de un video, que gracias a mi condición de paria nunca vi, pero que parecía interesante… hasta que lo olvidé por completo. El olvido se rompió hace un par de meses, yo creo, cuando René Franco mencionó el título de aquel video que nunca vi: La pelota de letras. En ese momento tuvo toda mi atención.

Resulta que el comediante Andrés López venía a México con, no uno, sino dos espectáculos: La pelota de letras y Me pido la ventana. Hice un poco de investigación… a mí me encanta el stand-up, desde Rita Rudner hasta Eddie Murphy, pasando por Robin Williams y Whoopi Goldberg sin olvidar a George Carlin. El arte del stand-up es muy difícil porque es, simplemente, un monólogo. No hay otro personaje en el escenario así que el comediante debe arreglárselas para mantener al público atento y en una carcajada tanto tiempo como dure el show.
Vi algunos videos de Andrés López, teniendo en mente la recomendación de Franco “no se lo pierdan, luego no digan que no les dije”. Y tenía razón, los extractos eran geniales.

Lo pensé mucho antes de comprar mi boleto, la verdad, pero decidí que quería ir con una amiga porque sabía que lo disfrutaría mucho. Así que compré dos boletos. Cuando le dí la noticia a mi amiga, resultó que ese fin de semana no podía. Me desilusioné mucho porque de verdad quería que fuera y porque me enfrentaba al problema de a quién pedirle que fuera conmigo: desperdiciar ese boleto, no era de dios.

Le dije a dos personas más y ninguna podía, así que pensé en la posibilidad de decirle al Vikingo, pero no me convencía la idea así que le dije a Mentiroso y el me dijo que sí. Así que ya tenía con quien ir.

Tenía mucha curiosidad por ver el show, porque Andrés López tiene otra peculiaridad: es colombiano y bueno quería saber cómo iba a traducir de colombiano a mexicano. Es necesario, a veces parece que no, pero quien lo dude pregúntele a Virulo, que es cubano, si no se necesita traducción aunque todos seamos latinoamericanos.

Así que allá fuimos. El show que vimos (Pelota de letras) describe a las diferentes generaciones que integran nuestra sociedad, desde la W hasta la AA, siendo la W la de nuestros abuelos y papás y la AA la de nuestros hijos. Es simplemente genial la descripción que hace de cada una de ellas y se puede apreciar que no somos diferentes, que somos asombrosamente parecidos y que la barrera cultural es salvable. Si bien no hubo una completa tropicalización al mexicano (en tres días está difícil) sí hubo momentos en los que se traducía, de manera simultánea del colombiano al mexicano y al castellano (es decir, lo que dicen que hablan en España, que no es Cataluña). Magnífico, yo le aplaudí de pie.

Mentiroso, que es público difícil, estaba encantado. Yo lo oí las tres, sí tres, horas morir de risa, yo casi me caí de la silla. Fue un espectáculo memorable, si vuelve yo regreso a verlo. Casi no hay palabras para describir lo que este hombre cuenta en el escenario que es tan cercano a todos y a la vez visto desde un ángulo tan ridículo y real que uno no puede menos que reírse de sí mismo.

Si tuvieran la fortuna de encontrárselo en algún lugar del mundo no dejen de verlo, les va a encantar. Esta vez me perdí Me pido la ventana, pero ya compraré el DVD.

Beginners, Bridesmaids, Inadaptados

Todavía tengo que comentar un espectáculo además de estas películas, pero vale la pena hacer un recuento de las tres.

Beginners es una película simplemente hermosa. Explora la vida de Oliver después de que muere su papá y los recuerdos que tiene de su vida siendo un niño y en los últimos meses de la vida de su papá, quien decide salir del closet a los 75 años y mostrarle a Oliver un amor de pareja como jamás lo vio mientras sus papás estuvieron casados. Todo esto sumergido en la vida corriente de Oliver y su romance con una chica impredecible y con su propia bolsa de sorpresas. Es altamente recomendable, yo lloré. Hay cosas muy tiernas dentro de la historia que no pueden verse con los ojos secos.

Bridesmaids por otro lado es un vistazo a lo que sucede con un grupo de mujeres antes de una boda. La protagonista está al borde de tocar fondo y lo logra. Lucha contra sus propias inseguridades, el desastre que se ha vuelto su vida y, encima, tiene que competir con la nueva amiga de su mejor amiga de años, quien quiere que se haga cargo de los detalles previos a la boda. Es una película graciosa que explora las relaciones entre mujeres que se ven forzadas a estar juntas en una situación de mucho estrés, que pone a prueba tolerancia y amistad queriendo ser el centro y el amor de por vida de la novia.

Por último vi Los Inadaptados. La verdad es que siempre le he tenido esperanza al cine nacional. Cuando aparece algo que me parece interesante voy a verlo. A veces es una gran decepción y a veces es un gran acierto. Esta es un acierto definitivamente. Es graciosa, inteligente y aunque a veces parezca que uno o dos de los protagonistas está sobreactuado, arranca risas. Es una película sobre la vida en general y cómo es que no estamos solos en nuestros más negros momentos, siempre habrá alguien que comparta nuestra situación y también, a veces, encontraremos a alguien o algo que nos saque de ella y nos devuelva a un camino más brillante.