Las ventanas

Un hombre puede cambiar todo. Su cara, su casa,

su familia, su novia, su religión, su Dios.

Pero hay una cosa que no puede cambiar.

No puede cambiar su pasión…

 

Todo entra por los ojos: la belleza, los colores… el amor.

¿Qué sale de ellos? Por mucho tiempo, más del que yo habría deseado, he mirado una ventana. Siempre, a cualquier hora del día: una ventana. A veces está iluminada, a veces a oscuras, a veces hay personas, a veces está sola. A veces se puede adivinar que la puerta está abierta y otras que está cerrada.

Recrimino constantemente esa mirada, pero aunque sabía por qué, creí que era un secreto mío. No es un secreto mío, realmente me recrimino el voltear porque de esa mirada se me escapa algo que nadie debe saber, que nadie debe conocer más que yo. No sé si alguien más lo sabe, ahora que lo escribo todos van a darse cuenta de lo que pasa, pero no importa. Siempre he sido la última en saber que todos saben lo que yo trato de esconder.

¿Qué sale de los ojos? ¿Qué sale de tus ojos?

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