El diablo anda suelto

Como todos saben yo le voy al cine nacional. Prefiero ver una película mexicana que una extranjera, si ésta promete, hay cosas que por simple sentido común no veo. Esperé mucho para ver La piel que habito, que no es mexicana, sino española y que ya dije que me gustó y que acompaño a quien desee ir cuando la estrenen que será en diciembre, según últimos informes.

Pero bueno, esto lo digo porque cuando vi anunciada Pastorela – esta sí, mexicana – se me antojó muchísimo y también esperé para verla. Ya la estrenaron, a mí me vino bien, pero tal vez hubiera sido buena para diciembre. Es una película excelente. Joaquín Cosío es el Agente Cruz, quien todos los años hace de diablo en la pastorela… hasta que un evento inesperado le quita el papel. La historia nos cuenta todo de lo que un hombre es capaz por preservar una tradición. Es divertidísima, yo me reí mucho, peeeero ya lo dice Mentiroso: soy boba. Claro, conmigo, ese día en el cine había otros ocho bobos (recuerden que yo voy al earlybird special de las 11 de la mañana en sábado). También voy con quien quiera ir a ver esta.

El caso es que Rene Franco habló sobre las dos películas y yo saqué lo siguiente: 1. Tiene razón con respecto a Pastorela: es una gran película y 2. No entendió de qué iba La piel que habito.

Hay días curiosos. Hoy fue cumpleaños de mi hermana y fui a comprarle flores. Yo no le pongo atención a la gente a mi alrededor, entre más desapercibida pase, mejor.

Hoy iba yo sin molestar a nadie con mis flores en la mano, como voy a San Ángel por ellas siempre paso por dos casas que me gustan: una estaba en muy mal estado la última vez que la vi, la otra es una especie de reservorio de Ferraris. Cuando paso por ahí veo las casas y siempre pienso que me gustaría tener una de las dos: una de esas dos, no como esas. En el corazón de San Ángel, cerca de la que fue casa de mis abuelos, me encanta esa parte de la ciudad. Bueno, pues estaba yo ahí sin molestar a nadie, cuando oí algo como una voz. Y sí, oí algo así porque traía mis audífonos, que me protegen de un mundo que no me interesa, pero como siempre anda alguien perdido supuse que alguien quería saber una ruta de pesero o una calle… pues no, era un cuate que iba caminando por ahí y que me dijo que era raro ver un Ferrari de otro color que no fuera rojo, yo le contesté que para todo había gustos. De ahí me preguntó que quién me había dado las flores. Yo no me engancho con extraños en la calle porque no me gusta, especialmente porque me parece muy riesgoso, pero le contesté que eran para mi hermana. Ahí no paró, luego preguntó si estaba enferma, pues no, es su cumpleaños. Ah, qué bueno. Cuando llegué a mi esquina, es decir, donde tenía que dar vuelta, él se bajó de la banqueta porque seguía de frente y me preguntó que si yo prefería los Ferraris rojos o de otro color… a mí no me gustan los Ferraris, me gustan los Jetta color granate y me di la vuelta.

*Para las mentes curiosillas que se preguntan si el individuo

era guapo o no, solo puedo decir que tiene pelo rubio, pero ralo y

ojos pequeños, pero azules. Vestía mezclilla y un jersey azul con blanco.

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