Desencuentros

Hace un tiempo platicaba con el Doctor sobre alguna cosa que ahora no recuerdo, pero que nos llevó a pensar en nuestros ex, particularmente acabamos con ejemplos de las dos relaciones más largas que hemos tenido y que fueron significativas -además de la que tenemos el uno con el otro que es de casi de 10 años, no juntos todo el tiempo, pero en 10 años hemos sido incapaces de evitarnos-. Me decía que no es amiga aquella mujer -o amigo, el hombre- que nos busca solo cuando anda necesitado de atención. Estoy de acuerdo, el Doctor también opina que una amistad está basada en un intercambio: todos obtenemos algo de nuestras relaciones hasta que ya no y es entonces cuando la amistad acaba. Es posible, tal vez haya más tonos de gris en eso.

En fin, el hecho es que su ex lo andaba buscando porque necesitaba hablar de su relación actual. Eso no le gustó, porque, me decía, en cuanto se arregle su asunto me va a botar y ¿cuáles amigos? Tiene una política muy parecida a la mía de no ser amigo de sus ex (aplausos), porque opina que no hay por qué andar metiendo posible ruido en la relación actual de esa persona.

En esas estábamos cuando me acordé de dos exnovios que fueron amigos míos en Facebook. La historia es muy simple: a uno tenía más de diez años de no verlo ni tener contacto con él y del otro tenía otros tantos, menos, pero se le acercaba bastante. En fin, como los encontré en FB pues nos hicimos amiguitos. Debí ser estricta con mis convicciones: en poco tiempo uno de ellos me borró y después de una salida que tuve con el otro hace casi dos años, sucedió lo mismo.

Ninguno de los dos me dio una razón para deshacerse de mí , ni siquiera cuando confronté a uno de ellos. Nomás me dio la vuelta y hasta priísta me dijo… cobarde ¿qué le costaba decir algo así como “es que ya me caíste gorda” o “mi novia me pega si te hablo” (se dan casos)? Está bien, ni que uno fuera monedita de oro y yo no voy a andar mosqueando la relación de otro. El otro ex, supongo que sí le caí gorda o consideró que yo no era lo que esperaba que fuera después de tantos años de no vernos…  también tengo otra sospecha, pero es solo sospecha que no me atrevo a comentar y que sería muy soberbia de mi parte -y no, no tiene que ver con un “si estuviéramos…”-. En fin.

El hecho es que los dos, en su muy particular forma, me recordaron quiénes son, cómo son y por qué ya no tenía relación con ellos. No sé si yo cambié o no, pero, a mis ojos, ellos no cambiaron nunca.

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Incompatibilidad

El amor es de las cosas intangibles más difíciles de definir porque todos tenemos una apreciación personal de lo que es y cómo reconocerlo en otros. Hay muchas maneras de buscarlo y de encontrarlo, de reconocerlo.

Oyendo a mi horoscopero favorito descubrí un par de cosas muy interesantes. Ya sé que el horóscopo es una ciencia tan exacta como el calendario gregoriano, pero a mí siempre me ha entretenido enterarme de mi horóscopo. Oía yo en la mañana que no soy compatible con géminis ni acuario. Que géminis es autosuficiente, provee su propia vida, trabaja, crea y no deja que uno le haga el par. Acuario es muy libre, que es muy humanitario pero le encantan los cambios… no, fuchi. Quién quiere cambiar a cada ratito.

Ahora bien… yo he tenido relaciones largas con un géminis y un acuario. Mmm, con el acuariano fue de horror, pero siempre fue mi culpa, uno que en sus años mozos cree que el sacrificio hasta la casi autoflagelación (bueno, no casi) es amor verdadero. No lo hagan, es amor obsesivo que no sirve para nada porque ni amor es. Esa relación estuvo llena de altibajos, llena de “no, pues yo aquí en casa descansando” (él) y yo en mi casa queriendo que nos viéramos, llena de “no te merezco”… y tenía razón. Es una lástima que yo haya pasado tanto tiempo tratando de convencerlo de que lo nuestro valía la pena, pero esa es historia de otro post.

Con el geminiano, pues… no creo que fuera cosa de signos zodiacales. También es historia de otro post, pero puedo decir que también tenía tintes de sacrificio y de una posible falta de autoestima o de mantener el estatus quo que a mi dejó de importarme desde los 21.

Ahora que sé que no debí involucrarme con ninguno de los dos hasta por compatibilidad astrológica, me sirve para no hacerlo otra vez.

Cambio

Mi frase favorita es “la gente nunca cambia”, porque la gente no cambia. Si no, voltee a ver a su mejor amigo/amiga, pareja, a sus papás y descubrirá, tal vez con horror, que es verdad. Y hablo de un cambio de conductas tal vez nocivas, no importa que tan nimia sea para otros, para nosotros pueden ser sumamente molestas. No de cómo ayer me gustaba el punk y hoy el rock… no, no, cosas que son de personalidad. Por eso digo que la gente no cambia.

Claro como soy muy lapidaria mucha gente me pregunta si no hay posibilidad de que alguien cambie, a mí me parece que sí, claro que se puede cambiar, hay quien lo ha hecho de manera extraordinaria, pero lleva un reconocimiento de lo que es molesto para nosotros o para otros. Y eso es muy molesto para quien carga con el defecto. Voy a poner dos ejemplos: yo pierdo muy pronto la paciencia, especialmente cuando manejo, eso molesta a mis hermanas y al Dr. así que he tratado de bajarle a la neurosis. Mis hermanas no viven conmigo pero el Dr. y yo viajamos mucho, así que vale la pena dejar de gritar en un lugar cerrado, aunque ya le dije que mi vehículo ideal tendría una bocina para decir “¡eres un imbécil Sentra!” y otras linduras.

El Dr. tiene un problema con planear por adelantado, no lo hace porque la mayor parte de su vida ha hecho lo que quiere hacer cuando quiere hacerlo, pero eso representa un problema para mí porque no me gusta sentirme a su disposición y porque finalmente también es mi tiempo, así que él ha hecho ajustes para que eso no pase. Con el tiempo ambos hemos mejorado nuestros respectivos defectos para molestar menos al otro.

Estoy dando ejemplos muy triviales pero si no podemos cambiar cositas como ésas no podemos pensar en cambiar otras más complejas. Como ya lo dijo Lisa Simpson “self improvment can be achieved but not with a quick fix, it’s a long arduos journey of personal and spiritual discovery”.

Ahora que lo pienso… esta entrada ya la había escrito… y sí, la gente no cambia.

de Ginísima Persona

Outside the box

There’s a point when someone needs information to make decisions about one’s life. I had been wondering if the situation I was in was any real. It didn’t feel real because, it had everything in place but something didn’t fit… there was something off.

So, my only option was to ask, to set the record straight.

What I found was something I didn’t expect: yes I am in a relationship, that much is true, with a man that does not fit anywhere. He is as unusual as they can get… and I like him a lot that way.

The problem comes when you are different, when you are conservative and traditional. It gets hard, but not impossible.

So… I am in a relationship with a nomad, I learned to be prepared for him not to come back, for being hurt just the right amount because I know who he is and I love him for that.

Is not the arragement I wanted but it works, so far it works. As long as it’s not broken, we won’t touch it.

de Ginísima Persona
Minientrada

A mí me gustan las comedias, mucho más que los dramas y las películas de acción. Voy a ver las de acción porque al Doc le gustan y porque si Bruce Willis es el protagonista, no me quejo. A las de terror vamos los dos porque nos gustan, aunque yo cierro mis ojitos de vez en cuando.

Cuando él no está voy a ver películas a las que no entraría sin puchero porque hay una alta probabilidad de que no sean muy buenas unas y otras porque son francesas o.O no le gusta el cine francés… bueno no le gusta el francés y ya. Esto es que, un día que me vi sin compañero fui a ver Comme un chef, francesa por supuesto. A mi me gusta la comedia francesa, siempre me ha parecido simpatiquísima así que aprovecho cuando una está en cartelera. Esta vez fue El Chef con Jean Reno. Es una comedia muy ligera… en ocasiones me pareció que demasiado, es simpática pero no me arrancó verdaderas carcajadas.

Es la historia de dos amantes de la cocina: un joven con grandes habilidades para cocinar, pero laboralmente inestable, cosa que ya no le hace gracia a su novia embarazada quien le exige tener un trabajo estable para poder mantener al hijo que esperan. Jean Reno es el chef veterano y triunfador que está en una crisis: no sabe cómo ser moderno y modifica sus platos clásicos con no muy buen resultado. Sus socios lo presionan para probar cocina moderna y mantener su estatus de cuatro estrellas, de lo contrario lo removerán y otro se hará cargo de su restaurant. Cuando en un giro de suerte Lagarde (Reno) conoce a Bonnot (Youn) y se embarcan en salvar el trabajo de Lagarde a como de lugar y a pesar de continuar con el mismo tren de vida: uno perdiendo a su hija y el otro a su novia.

Como toda comedia hay situaciones chuscas y la solución a los problemas de los protagonistas. El problema con esta película es que uno no logra enternecerse lo suficiente o identificarse con los personajes o reírse a sus costillas: es muy plana. Fue algo decepcionante. Es entretenida, pero yo no llevaba a nadie a verla, una pena.

Luego vi el trailer de Nosotros los nobles que se me antojó muchísimo nomás de verlo. Otra vez pensé que tendría que ser sin el Doctor, ni modo. No se arriesga doble: mexicana y comedia… pero yo sí me arriesgo si le veo potencial y ésta lo tenía.

Qué divertida es. Tiene personajes entrañables y las situaciones cómicas están bien logradas. Yo reí. No pude menos que pensar que se parecía a una película que yo había visto antes, hace mucho mucho tiempo y sí: al final hay una nota, basada en El Gran Calavera, una película de Buñuel protagonizada por Fernando Soler. Hacía muchísimo que había visto esa película, así que la volví a ver. No sé si es que a mí me gustan más las situaciones ridículas para reírme a gusto, el caso es que veo El Gran Calavera y no río… no es que no sea una historia buena, es buena. Siendo la idea original es más compleja, más enredada en su argumento, pero no tiene ese algo que para mí sí tuvo Nosotros los nobles ese algo que me hizo reír. Tal vez la diferencia temporal, no sé. Sin embargo hay una cosa que sí tienen las dos, que es un poco molesta: esta idea de que el rico es malo y el pobre bueno… es algo que a mí no me gusta, es un discurso falaz. En fin.

Finalmente vi Vuelve a la vida. Esta es un documental. Me llamó mucho la atención porque está situada en Acapulco. Acapulco de mis amores, de mi infancia y de vacaciones familiares en las que mi papá me enseñó a nadar en el mar y a comer ostiones en su concha. Vuelve a la vida tiene como eje la historia de cuando Perro Largo fue a cazar una tintorera que estaba aterrorizando la bahía, cómo organizó un grupo numeroso – su familia y amigos – para demostrarle a su compadre que él podía atraparla y matarla. Es una gloria porque la historia está narrada por aquellos que conocieron a Perro Largo y fueron con él a cazar el tiburón. A mí lo que más me gustó fue el relato de su hijo John, su hijo postizo, hijo de una gringa que fue de vacaciones a Acapulco y se quedó… Perro Largo le decía La Jirafa y Robin no se quejó, le pareció apropiado. John cuenta la historia de Perro Largo como él la vivió, lo difícil que era no ser de ningún lado y cómo un día cualquiera, con una sola palabra, acabó integrándose a la curiosa familia que habían formado Perro Largo y su mamá.

Comedias

Yo soy de esos amantes a la antigua…

Estaba enterándome que hoy, 13 de febrero, es el día del amante. Me pareció fascinante que hubiera un día para celebrar a ese personaje que todos mantenemos en secreto y en el clóset… con llave, pero que hemos tenido o hemos sido.

Expertos y oportunistas, nos dicen que el ser humano no es monógamo, que tenderemos a ser infieles, especialmente los hombres, ya que están biológicamente programados para reproducirse tanto como puedan. Es un gran argumento para la infidelidad, pero yo siempre he pensado que va más allá de impulsos biológicos. También es una señal de que algo está pasando con nuestra relación y con nosotros, si no, terminaríamos con la pareja en turno ¿no?

Lo digo simplemente porque yo he tenido amantes y lo he sido a mi vez… nomás que no pienso balconear gente, pero siempre que me ha tocado ser “la otra” sé que lo soy y mi primera pregunta para el susodicho es “¿y tu novia?” Ninguno me ha contestado, se hacen guaje. Como ellos estén conscientes que yo estoy consciente y que entiendo la situación y ellos se lo tomen como si nada, yo no tengo problema. Antes de cualquier cosa les recuerdo a quien, seguramente, será otrora el amor de su vida. Si se arrepienten en ese momento, me parece bien, pero eso nunca sucede. Casi nunca me equivoco: esas relaciones terminan poco después.

¿Se siente feo cuando se termina la relación de amantes? Pues sí, duele un poquito porque aunque uno entiende que jamás sería una pareja exitosa, feliz, compatible, queda un huequito un tiempo.

Yo creo que es una experiencia interesante porque uno aprende de sí mismo y de otros. No es recomendable si el otro es casado, tampoco si se está enamorado del amante en turno porque son relaciones finitas, destinadas a terminar… es solo una de esas cosas.

Clasificación A… para mayores de 12

Las clasificaciones en el cine existen por una razón. La razón claro, es yanqui y medio puritana -recordemos Cinema Paradiso y el recorte de besos- ya que las películas empezaron a clasificarse por su contenido sexual, violencia y “contenido profano” (supongo que se rerfieren a pecaminoso en el más puro y cristiano sentido de la palabra). Así Estados Unidos ideó una clasificación y el mundo siguió el ejemplo.

En México la clasificación va de AA, para todo público, especialmente para niños, hasta D, 21 años en adelante. Y en general las películas en México están bien clasificadas -lo contrario a los títulos traducidos, que son atroces- pero yo sí quisiera saber quién fue el genio de la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía que clasificó  La vida de Pi (Una aventura extraordinaria) como clasificación A, que quiere decir que es apta para todo público.

De una vez les quito el misterio esta película NO es para niños. Yo fui a verla, entré a la sala, Mentiroso se sorprendió por dos cosas: el lugar en que nos sentamos (que el escogió) y el horrible sabor del hotdog que se estaba comiendo -de las cadenas de cine, luego hablamos- yo me sorprendí que hubiera tanto niño, porque no me di cuenta de la clasificación de la película cuando compramos los boletos.

Y empieza la película… es maravillosa. Es graciosa, es épica, es enternecedora, con un contenido simbólico y espiritual muy particular y es un thriller. Es justo ahí dónde la puerca tuerce el rabo, porque yo empecé a oír vocecitas que decían “mami ¿qué le pasa al tigre?” “¿ya se murió?” y llantos de terror. No estoy exagerando: hay por lo menos una escena, en la que cualquier niño va a llorar por el contenido de violencia que tiene.

Padres, no lleven a sus niños a ver Pi, mejor llévenlos a ver El origen de los Guardianes es preciosa, divertida y no se oyen llantos de terror. Pi es clasificación B, para mayores de 12 años. No me casaré de enfatizarlo: no es para niños, se van a impresionar mucho y no van a dormir en tres días.

Pero volviendo a Pi, es una historia muy interesante que está contada desde la desesperación de un náufrago atrapado en un bote salvavidas con un tigre. No me parece que sea la historia de cómo un niño se hace amigo de un tigre de Bengala, yo creo que es una historia de supervivencia, valentía y fe. Pi hace un viaje lleno de adversidad y belleza en un mar vasto, maravilloso, amenazante y generoso en el que aprende quién es, qué perdió y que el dolor real de dejar ir consiste en que, la mayoría de las veces, no nos dicen adiós.

Pi es preciosa en su ejecución, en sus gráficas y maravillosa en el ejercicio de imaginación que nos lleva al horror absoluto de lo que pudo pasar.

Ser una mejor persona

Como es año nuevo, uno anda predicando propósitos que no va a cumplir: que si hago ejercicio, que si dejo de fumar, que si empiezo a comer tres raciones de vegetales al día y fruta, que si le voy a hablar más seguido a los amigos y un largo etcétera.

Éstas no son más que esperanzas fatuas porque, a menos que tengamos una voluntad a prueba de bomba o un padecimiento que nos acerque a la tumba, ninguna de estas cosas prevalecerán más allá de los primeros dos meses del año. Si tenemos suerte.

Yo ya no hago promesas ni propósitos:desde hace un tiempo me cansa mucho el mundo en general… la gente se queja de todo, todo le parece mal, aunque sea para un bien; no aprovechan lo que tienen, solo ven lo malo o lo incómodo o se concentran en todo menos en lo agradable que puede ser la experiencia. Es detestable. Ahora bien, tampoco me gusta el optimismo imbécil… ¡y hay tanto!

La verdad es que si en algún momento he pensado en reinventarme como una persona equilibrada, animosa -a lo imbécil-, que le habla hasta al que no le cae bien, que pone fotos con pensamientos optimistas y otras cosas como rescate animal o porqué castrar a los machos -animales y humanos- (seguro porque son igual de abusadores), no será este año… ser una mejor persona -lo que sea que eso signifique- no creo que sea para mí. No me gusta quejarme del lugar dónde vivo: a mi edad ya escogí que quiero estar aquí, no me gusta quejarme del lugar a donde voy o los trámites que tengo que hacer para llegar allá, mejor digo que no la próxima vez y si hay algo que quiero seguir haciendo es ser congruente, eso es todo. No necesariamente significa que seré mejor.

de Ginísima Persona Etiquetado

Y así terminó…

En cosa de horas es la reunión anual de la generación a la que no pertenecí en la Universidad. Luego hablo de eso porque todavía me raspa, aunque ya lo menciono casi como anécdota.

Hace como un mes me puse a limpiar una caja que me dio mi papá, que tenía cuadernos, dibujos, cartas, etc. todo lo que uno acumula con los años.  Entre todo eso había cartas de mis ex novios. Son de una variedad que yo no había notado: las de mi primer novio que son de un cursi del que ya no hay, seguro yo le escribía por el estilo. Las de un novio que tuve por compromiso (o.O aunque usted no lo crea), en realidad son tarjetas, que no tienen nada porque decía que no quería arruinarlas con su letra fea. Alguna de uno que Pepo tuvo a bien describir perfectamente: era un fantoche; la tarjeta de las flores de Franjo. Las de Roni ya no estaban… hace años las tiré, fueron las primeras en desaparecer. Lo último que encontré fueron correos impresos de mi ex marido, son como las listas del super: muy cotidianos.

Fue muy interesante ver todo eso. Siempre que lo revisé me daba mucha nostalgia… una sensación de añoranza muy fuerte y siempre un dejo de qué hubiera pasado si. Esta vez ya no fue así: nada de lo que vi me ocasionó emoción alguna. Tal vez debería haberme preocupado por la falta de emoción, pero no. Por primera vez en años todo lo que sentía con respecto al pasado había desaparecido, ya no está. Soy libre. Con esa certeza de no necesitar nada de eso, lo tiré todo.

A la reunión del sábado no voy a ir. El pasado se fue y el presente me ocupa.

El jinete sin cabeza

Es la época del año otra vez. Empieza a sentirse el invierno, pero antes de que llegue celebramos diferentes fiestas que tienen que ver con éste mundo y el más allá.

Para nosotros, que vivimos en México, celebramos lo que coloquialmente conocemos como el Día de Muertos. Esta festividad realmente se divide en dos: el día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos – 1 y 2 de noviembre, respectivamente -. Y conocemos la costumbre: altar, comida y fiesta para acercarnos a quienes extrañamos en este plano.

En la cultura celta y la Wicca, se celebra Samhain. Esta palabra significa “fin del verano” y es una época en la que este mundo y el siguiente se tocan, por eso es la mejor época para contactar al mundo espiritual y se celebra el 31 de octubre.  En esta fecha se honra a  los muertos y se cree que vuelven de sus tumbas a visitar a sus familiares, es por eso que se deja una luz exterior encendida, para que las almas encuentren el camino de regreso a casa. Esta tradición se mezcló con el folklor católico y el papa Gregorio III instituyó el 1 de noviembre como el Día de Todos los Santos, la noche anterior se llamó víspera de todos los santos (All Hollows Eve ¿les suena?).

Claro, no es tan fácil. Durante esa noche, en tiempos medievales, pordioseros iban de casa en casa y se les daba pan (soul cakes) a cambio de rezos por aquellos familiares que pudieran estar en el purgatorio y alcanzaran el cielo. Esta costumbre después adquirió máscaras y disfraces. En Inglaterra después de la condena y ejecución de Guy Fawkes – recordar V for Vendetta – , se instituyó una celebración con fogatas y travesuras durante el 5 de noviembre. Cuando los ingleses llegaron a América, poco a poco empezó a gestarse lo que es Halloween hoy, empezando por mezclar la noche de todos los santos con la festividad de Fawkes. Luego, con la leyenda irlandesa de Jack y su nabo encendido se dio paso a las calabazas talladas (Jack o’lantern).

Otra costumbre traída desde Irlanda era que los niños y jóvenes arrojaban piedras a ventanas durante esta fiesta. Un poco rudo, si me preguntan. No obstante estas “travesuras” escalaron a principios del siglo 20 a causa de la Gran Depresión, ya que la gente estaba muy desesperada y encontraron una salida a su frustración causando destrozos y tragedias; ya no eran bromas inocentes, era pleno comportamiento vandálico. Así la sociedad civil se esforzó por cambiar la noche de Halloween de una noche de bromas vandálicas, a una noche de fiesta, especialmente para los niños. Se desarrolló e impulsó el uso de disfraces.

Para detener las bromas pesadas y el vandalismo se dio otro giro y otra costumbre durante la noche del 31 de octubre: broma o dulce (trick or treat). Las marcas de dulces que conocemos florecieron y, gracias a esta nueva costumbre, el vandalismo paró y llegó la nueva era de Halloween, con dibujos animados y todo.

Atendiendo precisamente a los dibujos animados, recordarán que mi dibujo animado para la época es El Jinete sin Cabeza, versión Disney, y que además es mi espanto favorito.

Ahora que tenemos opciones tan monas en Facebook decidí cambiar una de mis fotos por mi espanto favorito y encontré un dibujo del jinete de Scooby Doo que me llevó a un simpático blog  con una gran entrada – Legend of Sleepy Hollow – en la que el autor dice que lo que entiende durante Halloween es a Scooby Doo ya que, como yo, opina que es la caricatura perfecta para Halloween: llena de espantos y fantasmas.