One to rule them all

Mentiroso y yo empezamos a vivir juntos ¿por qué? Pues porque nos dio la gana, él me lo pidió y yo le dije que sí… todo muy romántico en un Vip’s, mientras inadvertidamente reprobaba una de las materias de la maestría. Pero eso no es tan importante como el paso que estábamos dando, simplemente porque ninguno pensamos en darlo y porque tras un empujoncito, me vi al otro lado de la mesa diciendo que sí, que sí vivía con él.

Bueno, entre unas y otras cosas para concretar la mudanza Mentiroso me pidió las llaves de la casa… supongo que es una petición sensata, pero como entramos y salimos juntos yo no lo vi como algo problemático, hasta que entendí que él no se sentía incluido si no tenía llaves. Así que saqué copias y le di sus llaves.

En algún momento me preguntó si había algo que yo quisiera y le dije que quería un anillo. Como a muchos, eso le causó nerviosismo y algunas excusas. Para no entrar en discusiones, lo dejamos ahí, pero no fue algo que se olvidara, estaríamos mirando los cristales de las joyerías viendo solitarios en los siguientes meses.

Esto es, que  para el 10 de mayo Mentiroso fue a tierras guerrerenses y yo me quedé en la capital porque mi mami vive aquí. Esa noche me mandó mensajito con foto preguntándome cuál de dos anillos me gustaba, escogí. Al siguiente día me lo dio y, aunque no hay promesa de matrimonio próximo (por que nos hace conflicto casarnos, pero nos hace conflicto no hacerlo también, por aquello de la administración), hay promesa de compromiso y de que queremos seguir juntos, si tenemos suerte, toda la vida.

Estoy comprometida… nunca había estado comprometida.

Minientrada

A mí me gustan las comedias, mucho más que los dramas y las películas de acción. Voy a ver las de acción porque al Doc le gustan y porque si Bruce Willis es el protagonista, no me quejo. A las de terror vamos los dos porque nos gustan, aunque yo cierro mis ojitos de vez en cuando.

Cuando él no está voy a ver películas a las que no entraría sin puchero porque hay una alta probabilidad de que no sean muy buenas unas y otras porque son francesas o.O no le gusta el cine francés… bueno no le gusta el francés y ya. Esto es que, un día que me vi sin compañero fui a ver Comme un chef, francesa por supuesto. A mi me gusta la comedia francesa, siempre me ha parecido simpatiquísima así que aprovecho cuando una está en cartelera. Esta vez fue El Chef con Jean Reno. Es una comedia muy ligera… en ocasiones me pareció que demasiado, es simpática pero no me arrancó verdaderas carcajadas.

Es la historia de dos amantes de la cocina: un joven con grandes habilidades para cocinar, pero laboralmente inestable, cosa que ya no le hace gracia a su novia embarazada quien le exige tener un trabajo estable para poder mantener al hijo que esperan. Jean Reno es el chef veterano y triunfador que está en una crisis: no sabe cómo ser moderno y modifica sus platos clásicos con no muy buen resultado. Sus socios lo presionan para probar cocina moderna y mantener su estatus de cuatro estrellas, de lo contrario lo removerán y otro se hará cargo de su restaurant. Cuando en un giro de suerte Lagarde (Reno) conoce a Bonnot (Youn) y se embarcan en salvar el trabajo de Lagarde a como de lugar y a pesar de continuar con el mismo tren de vida: uno perdiendo a su hija y el otro a su novia.

Como toda comedia hay situaciones chuscas y la solución a los problemas de los protagonistas. El problema con esta película es que uno no logra enternecerse lo suficiente o identificarse con los personajes o reírse a sus costillas: es muy plana. Fue algo decepcionante. Es entretenida, pero yo no llevaba a nadie a verla, una pena.

Luego vi el trailer de Nosotros los nobles que se me antojó muchísimo nomás de verlo. Otra vez pensé que tendría que ser sin el Doctor, ni modo. No se arriesga doble: mexicana y comedia… pero yo sí me arriesgo si le veo potencial y ésta lo tenía.

Qué divertida es. Tiene personajes entrañables y las situaciones cómicas están bien logradas. Yo reí. No pude menos que pensar que se parecía a una película que yo había visto antes, hace mucho mucho tiempo y sí: al final hay una nota, basada en El Gran Calavera, una película de Buñuel protagonizada por Fernando Soler. Hacía muchísimo que había visto esa película, así que la volví a ver. No sé si es que a mí me gustan más las situaciones ridículas para reírme a gusto, el caso es que veo El Gran Calavera y no río… no es que no sea una historia buena, es buena. Siendo la idea original es más compleja, más enredada en su argumento, pero no tiene ese algo que para mí sí tuvo Nosotros los nobles ese algo que me hizo reír. Tal vez la diferencia temporal, no sé. Sin embargo hay una cosa que sí tienen las dos, que es un poco molesta: esta idea de que el rico es malo y el pobre bueno… es algo que a mí no me gusta, es un discurso falaz. En fin.

Finalmente vi Vuelve a la vida. Esta es un documental. Me llamó mucho la atención porque está situada en Acapulco. Acapulco de mis amores, de mi infancia y de vacaciones familiares en las que mi papá me enseñó a nadar en el mar y a comer ostiones en su concha. Vuelve a la vida tiene como eje la historia de cuando Perro Largo fue a cazar una tintorera que estaba aterrorizando la bahía, cómo organizó un grupo numeroso – su familia y amigos – para demostrarle a su compadre que él podía atraparla y matarla. Es una gloria porque la historia está narrada por aquellos que conocieron a Perro Largo y fueron con él a cazar el tiburón. A mí lo que más me gustó fue el relato de su hijo John, su hijo postizo, hijo de una gringa que fue de vacaciones a Acapulco y se quedó… Perro Largo le decía La Jirafa y Robin no se quejó, le pareció apropiado. John cuenta la historia de Perro Largo como él la vivió, lo difícil que era no ser de ningún lado y cómo un día cualquiera, con una sola palabra, acabó integrándose a la curiosa familia que habían formado Perro Largo y su mamá.

Comedias

Blues

He pasado unos días horribles, tratando de entender por qué me sentía tan mal… odio decir que son hormonas porque eso invalida y minimiza lo mal que me siento a veces. Pero tampoco puedo descartarlo: mis hormonas son lo único que me hace sentarme en mi cama y llorar y llorar y llorar y esperar que se me quite pronto. En general pasan tres o cuatro días y se me quita, mientras tanto, todo es miseria. Especialmente porque yo no sé pedirle a alguien que me apapache un rato, nomás porque quiero. En fin, o aprendo a hacer eso o me aguanto mis días lúgubres o aprendo a convivir con ellos. De cualquier forma sé que no es para siempre y eso siempre es bueno.

Estando en ese estado de ánimo, paseando por una tienda de música, encontré un CD que había oído que estaría a la venta, pero lo olvidé por algún tiempo… de hecho había oído una canción el año pasado, pero como siempre pasa con las expectativas, no me gustó. Ahora que lo vi en la tienda y lo oí, fue maravilloso: es blues. Me encantó… no me importa que el que canta sea un hombre blanco, de clase media y, aún peor,… inglés. Me sentí reconfortada porque soy mexicana y me gustan el country, el blues y el acento sureño norteamericano (porque sí me gusta y qué y qué).

Entre todo esto quien me aguanta un poco más del promedio es Mentiroso, le agradezco que lo haga y muy seguido le digo que lo quiero, porque lo quiero y ahí le va un blues de un hombre blanco:

Am I grumpy?

La semana pasada, por cuestiones institucionales, estuve con varios de mi especie. La experiencia siempre es extraña, más extraña cuando alguien que no corresponde a mi círculo o que no me conoce me calcula menos edad – a veces mucho menos – de la que en realidad tengo. Esto es una molestia porque siempre da pie a bromas indeseadas y medio brutas. Pero a todo se acostumbra uno. Ese día no solo acabé con trece años menos, también con vino en mi falda, por eso me di a la huida con un amigo que hacía mucho no veía y que no me había dado cuenta de que extrañaba hasta que pasé más de diez minutos con él. Claro que como pésima amiga que soy, no he ido a visitarlo.

Esa noche acabé en una fiesta de disfraces, sin disfraz, súper cansada y cantando a Shakira porque no me sé otras canciones completas. Pero estuvo muy bien, hace mucho que no salía y agradezco infinitamente que me hayan sacado de la rutina de trabajo-tarea-dormir-trabajo-tarea-etc. Claro, no podía faltar dentro de la conversación “tu no naciste en ese año, acabas de sacar la cuenta” y “no se vale ponerse años” ¿qué mujer se ha puesto años?

Al siguiente día fui al cine porque están pasando el festival de Morelia en conocida cadena y había una que me había llamado la atención. Fui a ver La piel que habito… me tomó una hora, porque el cine no se había dado cuenta que en el paquete que les mandaron olvidaron precisamente esa. Y una plática extraña con un chico que, estoy segura, ha leído mucho sobre cine, visto muchas películas y lo mamón, seguro se le quita con la edad. También creyó que como él, yo nací en los ochentas ¡iluso! Extrañamente, cuando la película llegó al cine, se fue.

La piel que habito ha recibido buenas críticas, aunque hay quien no entendió los personajes o la historia le pareció un collage sin sentido. A mí me gustó, me pareció exquisitamente extraña y mi espera valió la pena. Si alguien quiere ir cuando la estrenen, que será a fin de mes, yo los acompaño.

Afortunadamente fue fin de semana de trabajo en equipo y como sabía que terminaríamos pronto, el domingo me fui a San Ildefonso con Mentiroso. Tenía ya un tiempo que no lo veía y lo extrañaba así que me lo llevé a ver a Ron Mueck y le gustó. Platicamos mucho, como siempre, y acabamos en La Lagunilla viendo teléfonos de disco que me encantan y cámaras fotográficas que le encantan. No compramos nada, pero fue útil saber qué se le puede regalar al Clerge si uno ocupare.

Estuve de un inusual buen humor, tan bueno, que preferí no decir nada para no molestarme con cualquier nimiedad, que es mi especialidad. Acabamos hablando de relaciones, es nuestro tema favorito. Nos fascina cómo nos comportamos frente a otros y como otros se comportan, los consejos que nos piden y cómo vemos que cometen grandes errores que no están dispuestos a aceptar. Me decía de una amiga suya que estaba harta de su ex pero parecía no querer realmente que la dejara en paz; yo le dije que muchas veces aceptamos atención que no deseamos antes que vernos solos. Muchos lo hacemos, pero estuvo de acuerdo conmigo en que si decidimos que eso queremos, no nos quejemos de la atención que provocamos.

Lo mismo, no hay porqué crear una expectativa cuando realmente no la deseamos. Decir te extraño y no recibir respuesta a la pregunta ¿cuándo nos vemos? Es odioso. En esta era de comunicación digital, impersonal, intemporal, confieso que cuido qué le digo a la gente: como cuando insultamos en otro idioma que no es el nuestro, podemos escribir muchas cosas sin realmente sentirlas. De quienes no son amigos míos en la realidad, pero quieren serlo en el mundo virtual, mejor ni hablo.

¿Seré muy gruñona con la tecnología y las relaciones humanas? ¿Seré muy gruñona ante las relaciones humanas?

*Si alguien se preguntara porqué ando dando el rol con Mentiroso, les voy a decir, nomás para que no me anden preguntando y extrañándose tanto: porque después de estar tan enojada con él, me desenojé y no puedo negar que es uno de mis más grandes amigos.

Quien te quiere

Compartirá contigo su tocino.

Te dará un chocolate que, seguramente, habría preferido comerse.

Te hará palomitas en la estufa, a la antigua.

Comparte su sushi.

Te deja dormir hasta que decides levantarte.

Te sirve cereal en la mañana.

Lava tu coche y te enseña a lavarlo.

Y nunca, nunca, olvida que tomas el café con azúcar.

Midnight in Paris, el Vikingo y mis 32C

Media noche en París ha tenido un éxito avasallador, tanto que van a dejarla en cartelera el resto de agosto, según me informan.

Esto es que yo decidí dirigirme al cine a verla porque se me antojaba muchísimo. Si bien es cierto que no he visto muchas de Woody Allen, las que he visto me han gustado… excepto Vick, Cristina, Barcelona que, para mí, careció de punto. Será que soy boba y no entendí. La cosa con Media noche… es la siguiente: me gustó muchísimo pero tiene un aire a la Rosa púrpura del Cairo que no puede con él. No digo que es mala, la verdad tiene muy buenos detalles y también me hizo preguntarme si existe un uniforme para escritores o mejor aún, novelistas en ciernes.

Es posible que los incondicionales no la encuentren tan buena y yo los apoyo. Voy a decir porqué: vi el Cisne Negro de Aronofsky… tres veces. En ese momento supe que no era buena ¿por qué? Pues porque yo no soporto ver más de una vez una película de Aronofsky, tan fácil.

Pero en todo este embrollo decidí que no quería ver esta película yo solita, así que le dije al Vikingo que me acompañara. Claro que yo no contaba con que toda aventura con él es un enormisísimo faux pas… no encontramos boletos. Lo intentamos con Super 8 y Linterna verde (!) sin suerte. Luego nos dimos por vencidos y nos fuimos a beber. Pedimos dentro del restaurant porque no queríamos ruido y nos pusieron en una mesa junto a la cocina ¬¬, nos sentamos y nos pusimos a platicar tanto como su austeridad lo permite. No fue del todo una tarde perdida, pero sí tenía ganas de que viéramos la película, que yo terminé viendo en el early bird special el domingo en la mañana… ¡cómo hay gente el domingo en la mañana! Hasta parece que regalan los boletos.

En otras noticias, que a nadie le interesan, he pasado de 32B a 32C. Quien no sepa interpretar este código necesita urgente educación. Y no es por punkipuntos, como Fonema lo propuso.

 

… porque él me ama

Hace unos días platicaba con una amiga. Su historia no es muy diferente de la de varias de nosotras, es tristemente familiar.

Había estado pensando en volver a ver a su exnovio, que para que no haya confusión, le rompió el corazón. Más de uno de mis amigos dice que hablan conmigo porque no juzgo. Yo la verdad no sé si lo hago o no, pero me queda claro que si algo no puedo hacer es juzgar el comportamiento de otro… como si yo fuera inocente.

En fin, el caso es que todos somos muy rápidos en opinar acerca de la vida de otros, como si tuviéramos resuelta la nuestra. Esto es que me encuentro con mi amiga, yo tengo un largo historial de no volver a hablar con mis ex. Son gente con la que no quiero encontrarme años después, porque si me los encuentro, me desilusiono de mí misma (saludos a todos) y me causa curiosidad la razón por la que algunas mujeres siguen llevándose con sus ex.
Le pregunté porqué quería reunirse con Y después de todo lo que le había causado. Respiró hondo y me dijo “ya lo vi” “¿por qué? ¿para qué?” “Porque él me ama” Yo la vi con incredulidad… hasta envidia me dio cuando la oí.

“¿Cómo que te ama?” Porque yo no iba a dar un paso atrás ¿desde cuando un hombre que nos deja nos ama? Por-fa-vor.
“Mira” me dijo “tu siempre hablas de que hay muchos tipos de amor, siempre lo has dicho. Me rompió el corazón, sí, le dejé de hablar, también, me volvió a romper el corazón otras dos veces. De acuerdo ¿se oye bastante mal, no?” “Nombre, si es un príncipe” (el sarcasmo me encanta). Ella rió. “Ya sé lo difícil que es eso, ya sé que suena a mentira y ya sé que puede ser una mentira, una manipulación. Estoy muy consciente” “¿Entonces?” “Entonces, nada… estoy de acuerdo en que amor romántico ya no hay, hace mucho que no hay… especialmente de su parte. Yo tuve que aprender muy a la mala a lo largo de años. Es muy difícil deshacerse de alguien que está ahí. Mira, yo no sé por cuánto tiempo, pero el tiempo que nos queda yo no lo voy a desperdiciar. El amor romántico se perdió, pero hay algo fuerte… no te lo puedo explicar ¿es mi imaginación? No importa si es así. No nos gusta estar lejos, no nos gusta olvidarnos del otro y todavía platicamos hasta que nos quedamos dormidos. Es amor. Lo volví a ver porque él me ama”.

La Cenicienta

EL SIGUIENTE RELATO ES FICTICIO.

CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES PURA COINCIDENCIA.

Había una vez una chica a la que le cantaron un tiro muy directo. Esperó cinco días para que la mataran. Ya sabía lo que le iba a pasar, solo tenía que esperar aparentando que todo estaba bien, que nada había cambiado. El día de su ejecución vio cómo su verdugo se lo pensaba y dudaba y no lo hacía. Ella sabía lo que pasaría, solo debía tener paciencia, esperar… jamás le daría la satisfacción de suicidarse. Si la iba a matar que lo hiciera, para eso le cantó el tiro.

Había una vez una chica que fue a un castillo dónde vivía un príncipe. Bailó hasta pasada la media noche y, como el cuento lo indica, perdió sus zapatos.

Ella volvió a su casa, sabía que sus zapatos no estaban, pero no iba a volver al castillo. El cuento dice que el príncipe debía tocar puertas hasta encontrar a aquella a quien le quedaran los zapatos. Pero el príncipe no vino. Por lacayo mandó una nota para comunicar que tenía los zapatos. Esto está mal… el cuento no va así.

Como sabía dónde estaban sus zapatos, Cenicienta decidió recuperarlos. Vía mensajero, avisó su visita al castillo. Recuperaría sus zapatos.

Se aproximó al castillo y explicó al portero a qué había ido. El portero tras la puerta le respondió “ahora bajo”, así que Cenicienta se sentó a esperar suponiendo que al hombre poco le tomaría ir por un par de zapatos y traerlos para poder irse. Se equivocaba.

Tardaron un poco en abrir la puerta ¿cuánto puede tomar ir por un par de zapatos que ya han de estar apartados para la ocasión? No veía el momento de irse de ahí.

Cuando finalmente la puerta se abrió, el príncipe estaba frente a ella… sin sus zapatos. Él le preguntó si quería subir al castillo, ella estaba decepcionada. Solo vine por mis zapatos ¿de veras tengo que entrar? Subió al castillo, recogió sus zapatos y salió.

El príncipe la escoltó hasta la entrada y ella se alejó hasta casi perderse en el bosque. El príncipe la siguió con la mirada y, antes de perderla de vista, la vio convertirse en burbujas y desaparecer entre los árboles.

Romanticismo

En las fechas decembrinas hay poco tiempo para hacer lo que uno quiere hacer antes de la avalancha que significan las vacaciones: familia, amigos, más familia, más amigos y, si tenemos oportunidad, tiempo para nosotros mismos para luego regresar al trabajo.

Bueno, pues descubrí que mi familia (y con ella yo) salimos de la ciudad el domingo –en principio era el sábado, lo que iba a ocasionar que yo no pudiera ver a mis amigos el sábado, pero parece que eso sí puede suceder- y eso significa que, prácticamente mi primera semana estaré en otro lado y lo que desee hacer en la ciudad, incluido el distractor oficial, están fuera de mi alcance. Mucho tiempo no me molestó particularmente lo que decidiera mi familia, finalmente no tenía nada mejor que hacer. Lo único que no me gusta de estos arreglos es que yo no tengo voto en ellos: a mí me avisan y ya y me dedico a sufrir unos días en el lugar que mi papá escogió.

Durante años esto no fue problema, total, hay cosas que se acomodan, pero cuando hay algo que verdaderamente nos interesa y los tiempos no cuadran uno se entristece un poco.

Es por eso que el distractor oficial y yo decidimos que, ante tanto caos, ignoraríamos nuestro sentido común que desde hace un tiempo nos ha dicho “no se vean entre semana que ya están viejitos y luego no se levantan” y nos veríamos entre semana; de otra manera no nos volveríamos a ver hasta después de año nuevo.

Entonces galantemente, se ofreció a ir a mi trabajo cuando terminara su jornada. Todo bien, excepto que no nos dimos cuenta de que ese día pagaban: aguinaldo y todo. Entonces un viaje que iba a comenzar a las 11 de la mañana, empezó a las 2 de la tarde. Por supuesto el plan de comer juntos se fue a pique y llegó de un humor de los mil diablos a las 4 de la tarde. Lo sorprendente es que en sus peores momentos, tiene mejor humor que yo. Y espero nunca verlo del mismo o peor humor que el mío. Además llegó a las 4 sin haber comido, como era día de pago y eran las 4 de la tarde no pudo depositar su cheque… no envidié su día.

Pero sí reconocí algo: los Burger Kings a las 11 de la noche, pueden ser un lugar no muy romántico para cenar, pero terminar de trabajar, esperar a que le paguen, subirse a un pesero 2 horas y darse cuenta de que no va a cobrar el cheque que le dieron, solo para pasar un rato conmigo porque no se va a poder hasta después de Año Nuevo, a mí que me digan lo que sea, pero eso sí es romántico.