Yo soy de esos amantes a la antigua…

Estaba enterándome que hoy, 13 de febrero, es el día del amante. Me pareció fascinante que hubiera un día para celebrar a ese personaje que todos mantenemos en secreto y en el clóset… con llave, pero que hemos tenido o hemos sido.

Expertos y oportunistas, nos dicen que el ser humano no es monógamo, que tenderemos a ser infieles, especialmente los hombres, ya que están biológicamente programados para reproducirse tanto como puedan. Es un gran argumento para la infidelidad, pero yo siempre he pensado que va más allá de impulsos biológicos. También es una señal de que algo está pasando con nuestra relación y con nosotros, si no, terminaríamos con la pareja en turno ¿no?

Lo digo simplemente porque yo he tenido amantes y lo he sido a mi vez… nomás que no pienso balconear gente, pero siempre que me ha tocado ser “la otra” sé que lo soy y mi primera pregunta para el susodicho es “¿y tu novia?” Ninguno me ha contestado, se hacen guaje. Como ellos estén conscientes que yo estoy consciente y que entiendo la situación y ellos se lo tomen como si nada, yo no tengo problema. Antes de cualquier cosa les recuerdo a quien, seguramente, será otrora el amor de su vida. Si se arrepienten en ese momento, me parece bien, pero eso nunca sucede. Casi nunca me equivoco: esas relaciones terminan poco después.

¿Se siente feo cuando se termina la relación de amantes? Pues sí, duele un poquito porque aunque uno entiende que jamás sería una pareja exitosa, feliz, compatible, queda un huequito un tiempo.

Yo creo que es una experiencia interesante porque uno aprende de sí mismo y de otros. No es recomendable si el otro es casado, tampoco si se está enamorado del amante en turno porque son relaciones finitas, destinadas a terminar… es solo una de esas cosas.

Apagones

Como mexicana estoy acostumbrada a los apagones. Es más, en mi niñez cuando se iba la luz por lluvia o aire muy fuerte, mi mamá y mis hermanas nos poníamos a contar hasta que regresaba. El juego perdió muy pronto el chiste para mí y después de consultar con un oftalmólogo empecé a leer con una vela cuando se iba la luz. En alguna otra ocasión, un apagón fue la razón por la que yo y toda mi familia vimos Requiem por un sueño… y ninguno la volvió a ver después de eso.

No es que fuera especialmente seguido, pero no era extraño, así que ningún apagón de la infancia, juventud o edad adulta ha sido particularmente memorable.

El que sí recuerdo fue el apagón de 2003 que me sorprendió una tarde de agosto en Ohio.

Allá es menos que común que se vaya la luz, así que salí, vi y me di cuenta que, en efecto, no había luz… vaya, pos ya llegará al rato. El rato pasó y la luz no llegaba. Era casi hora de ir por el marido al trabajo, pero, el garaje tenía una puerta eléctrica que, como es lógico, no podía abrirse. Así que el casero estaba en una escalera plegable tratando de hacer que el mecanismo le permitiera abrir la puerta con fuerza bruta y que los autos pudieran entrar y salir. Ya para esa hora todos los inquilinos llamaban frenéticamente al casero para informarle que no había luz y preguntar qué iba a hacer el al respecto. Como mexicana, me compadecí de su situación porque sabía que no podía hacer nada.

Mientras, llamé a mi marido para decirle que no podía ir por él.

Ya cuando regresó me dijo que tal vez había sido mejor que no saliera, no había pensado en que los semáforos no estaban funcionando y que el sentido común no es el fuerte de los motoristas por allá.

No tuvimos luz por varios días, según yo recuerdo… trajimos hielo seco de la oficina porque, como si se hubiera anunciado el fin del mundo, en ningún súper había hielo, ni pilas, ni lámparas, ni velas… bueno parecía zona de desastre aquello porque le población simplemente vació las tiendas de autoservicio.

Nosotros, como mexicanos, guardamos la calma, ya regresaría la luz, ya sabríamos que pasaba, ya regresarían las cosas a la normalidad.

Cuando se encontró el desperfecto casi nos da algo: los árboles habían crecido demasiado, causando que se sobrecalentara una planta, al chocar éstos con los cables de alto voltaje en un suburbio de Cleveland y eso fue lo que dejó sin luz a media costa este y a Niágara. Hay que mencionar que buscaron el desperfecto en Canadá hasta que se cansaron y lo localizaron en Estados Unidos.

Ahora que hubo apagón al norte de México y sur de EU, sí estuvo raro. Bueno, tal vez no. Lo único que fue de llamar la atención fue la fecha y la cuchara del FBI “alertando” a la población. La escandalizó más bien, pero en fin. Yo me solidarizo con el norte de mi país. No hay moral: 50 grados a la sombra y sin un ventilador que se pueda usar, eso no es vida.

Ninguno de los apagones fue por terrorismo –esto del aniversario me parece algo exagerado y torpe. Éste se debió a una falla humana… en Arizona, no less.

Tal vez ahora aprendan a uno, que cuando se va la energía eléctrica se sienta, si es de noche prende una vela, mientras dice “ya volverá”.

El caso Aristegui

Hace unos días nos rasgamos las vestiduras por Top Gear.

La semana pasada MVS corrió a Carmen Aristegui por comentar una nota y preguntar abiertamente sobre la sospecha de alcoholismo del presidente. La compañera dijo que era mucho escándalo, que han sucedido cosas más graves en este país. Y es verdad, ha habido cosas mucho peores. La diferencia, como siempre, es la cobertura.

Yo no sé las razones de Carmen Aristegui para no haber dado declaraciones hasta el martes en la mañana en la Casa Lamm. Supongo que fue porque era puente y, como lo hizo con su editorial sobre la manta del congreso, no iba a dejar que lo que tenía que decir lo oyeran tres gatos. No. Que lo oyéramos todos, que lo esperáramos con ansias. Y así fue.

Pero hay otra cosa importante… quién dijo qué. Y no me refiero ni a MVS ni a Aristegui, sino a todos los de alrededor ¿quién es bocón, quién es valiente? ¿quién es fanfarrón y quién sí apuesta todo? ¿quién es amigo y quién está solo en la foto?

Ojalá Carmen no tenga que oír los noticieros para darse cuenta quién la aprecia y quién no.

Y en 2006…

Hola niños y niñas. Tengo que contarles…

Todo empezó el año pasado…

Muchos de ustedes no saben que a mi me gusta la música de Shakira, bueno, pues me gusta. Desde que oí Dónde estás corazón? Cuando Laura Pausini era más famosa -nunca me gustó Laura Pausini by the way-.

En fin que siempre me han gustado sus canciones, sin embargo, por alguna razón que aún no entiendo nunca compré alguno de sus discos. Quizás porque esa es el tipo de persona que soy: solo escucho el radio. O tal vez por que soy muy coda para gastar 150 pesos en un disco o eso es lo que algunos de mis amigos y familiares dirían (lo cual no es del todo cierto, lo que sucede es que siempre hay coasa mejores que hacer con 150 pesos que comprar un CD. Ir al cine con palomitas extragrandes, por ejemplo).

Los años pasaron… vino y fue Pies Descalzos, ¿Dónde están los ladrones?, Unppluged de MTV (que vi por la tele, mama raised no fool) para después ver el famoso crossover con Laundry Service. De eso hubo cosas que me gustaron y cosas que me parecen terribles hasta el día de hoy como el pelo platinado y la insistencia de que su dominio del inglés es por cuestiones culturales y no mercadotecnia -repito my moma raised no fool-. Ahora, esta niña emprendió un par de tours en estos años: el llamado Anfibio y el de la Mangosta.
¿A que no adivinan? Pues sí, no fui a ninguno (estaba yo concentrada en la nostalgia de Timbiriche y sus conciertos de despedida, junto con los álbumes y el horrible sencillo electrónico que sacaron).

No obstante, gracias a la tecnología que nos rodea, me hice de casi todas las canciones. Las bajé de la red y así no tuve cuatro o cinco CD’s que ocuparan demasiado espacio, pero, P-E-R-O después de cuatro años de no sacar una producción llegó Fijación Oral Vol.1. Lo oí en Univisión – de nuevo, I’m no fool– y lo que oí me gustó, así que como regalo de cumpleaños me regalé a mi misma, con moño y todo, el CD nuevo de, la que podrían llamar, mi artista favorita. Disfruté mucho de mi regalo.

Ahora bien, las promociones de los discos son algo curiosito y como toda buena promoción, un día afortunado de verano, la fanaticada nos dimos cita en el Sanborns de Cuicuilco a una firma de autógrafos. YO fui y me paré ahí con mi copia, muy esperanzada para que mi artista me diera su autógrafo.
Pues bien, tuve que ir ese día a que alguien me firmara la copia de un disco. Nunca había hecho eso y escogí bonito evento para hacerlo -inserte una cara llena de sarcasmo aquí-. Les voy a explicar por qué. Resulta que ese día organicé todo para ir a pararme alrededor de las 3 a Cuicuilco, hasta ahí todo bien, traía mi CD, había olvidado mi cámara, pero me consoló la idea del autógrafo, había muchísima gente, pero por razones completamente injustificadas ese día estaba yo llena de fé y me hacía saliendo de ahí horas más tarde con mi firma.

Bueno pues pasaron varias cosas: 1) quien hizo la promoción olvidó decir que había que tener una pulserita roja para que a uno lo dejaran pasar a formarse más cerca del podio que tenían preparado, para que, como si uno fuera a ser coronado o hecho caballero, recibiera ahí el trofeo deseado. Esa pulserita sería entregada cuando uno enseñara el ticket correspondiente a la compra del CD UNICAMENTE en Sanborns. Por supuesto, yo tenía ya mi copia y el tener que comprar otro CD para obtener la pulserita me pareció algo así como una broma de muy mal gusto. Por no tener la pulserita, fui echada de la fila y tuve que ir a comprar un CD para el efecto que acabo de descirbir.

Se imaginaran que perdí mi lugar en la fila y me tocó mucho más lejos cuando regresé.

2) Nuestra artista llegó tarde. Eso no fue lo malo… lo malo fue que llovió a cántaros ese día ¿mi paraguas? En mi coche. Vientos, así se hace. Acabé hecha una sopa, fue un milagro que no me enfermara de bronquitis o algo por el estilo.

3) Por si no fue suficiente con los hechos descirtos, a la niña se le ocurrió irse temprano del evento. No tengo que decir que yo estaba particularmente decepcionada. Hecha una sopa, sin autógrafo, con un disco extra que tuve que comprar y viendo a niñas de 13 años llorando porque, al igual que yo, no habían obtenido lo que habían ido a buscar -algunos fans eran de Querétaro y otros alrededores-.

Lo único que pude hacer ese día fue devolver la copia extra (todavía tengo pesadillas con un Sanborns hasta el copete de consumidores frustrados y enojados devolviendo sus CD’s). Por lo menos no perdí mi dinero. Perdí la voluntad de volver a una firma de autógrafos, que ni qué.

Ahora bien, yo sabía que no solo sería este disco, habría un volumen dos en noviembre y junto con hordas de fans, me senté a esperar. Esperamos y esperamos, oímos rumores y oímos como se desmentían los rumores. Finalmente MTV subió a la red todas las canciones del álbum y todos pudimos escuchar las canciones antes de que el CD saliera a la venta.

Este hermanito no se iba a quedar atrás con la promoción. Pero fue diferente: lanzaron concursos. Uno de ellos consistía en escribir algo creativo explicando porqué éramos la persona ideal para seguirle los pasos a Shakira durante 4 semanas en el próximo tour. Pues voy allá voy con un ensayito de máximo 300 palabras para decir porqué yo debía ir en el viaje. Me contestarían en diciembre.

Esperé. No entro a concursos básicamente por miedo al rechazo, aún cuando sea anónimo. No me gusta enterarme de que alguien ganó algo en el mismo concurso al que yo entro, cuando hay 100 premios y ninguno es para mí, me baja la moral.

Hace ocho días recibí un mail que decía que había ganado un premio en el concurso al que entré, como no lo podía creer, pegué el anuncio en un foro para ver si alguien había recibido uno como esos. Nadie lo había recibido. Contesté el mail al remitente mandando mi dirección. Si era una broma no importaba, no me estaban pidiendo información altamente sensible, lo peor que podía pasarme era que me mandaran basura el resto de mis días. Eso no es tan grave: si es por correo, uno la tira, si es electrónica, uno la borra. Tan simple.

Hoy recibí un paquetito de DHL: Una copia autografiada por Shakira de Oral Fixation Vol. 2.
Finalmente recibí mi autógrafo (insertar suspiro de satisfacción aquí).

¿La desventaja en esta ocasión? No creo que sea su mejor trabajo.