One to rule them all

Mentiroso y yo empezamos a vivir juntos ¿por qué? Pues porque nos dio la gana, él me lo pidió y yo le dije que sí… todo muy romántico en un Vip’s, mientras inadvertidamente reprobaba una de las materias de la maestría. Pero eso no es tan importante como el paso que estábamos dando, simplemente porque ninguno pensamos en darlo y porque tras un empujoncito, me vi al otro lado de la mesa diciendo que sí, que sí vivía con él.

Bueno, entre unas y otras cosas para concretar la mudanza Mentiroso me pidió las llaves de la casa… supongo que es una petición sensata, pero como entramos y salimos juntos yo no lo vi como algo problemático, hasta que entendí que él no se sentía incluido si no tenía llaves. Así que saqué copias y le di sus llaves.

En algún momento me preguntó si había algo que yo quisiera y le dije que quería un anillo. Como a muchos, eso le causó nerviosismo y algunas excusas. Para no entrar en discusiones, lo dejamos ahí, pero no fue algo que se olvidara, estaríamos mirando los cristales de las joyerías viendo solitarios en los siguientes meses.

Esto es, que  para el 10 de mayo Mentiroso fue a tierras guerrerenses y yo me quedé en la capital porque mi mami vive aquí. Esa noche me mandó mensajito con foto preguntándome cuál de dos anillos me gustaba, escogí. Al siguiente día me lo dio y, aunque no hay promesa de matrimonio próximo (por que nos hace conflicto casarnos, pero nos hace conflicto no hacerlo también, por aquello de la administración), hay promesa de compromiso y de que queremos seguir juntos, si tenemos suerte, toda la vida.

Estoy comprometida… nunca había estado comprometida.

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Desencuentros

Hace un tiempo platicaba con el Doctor sobre alguna cosa que ahora no recuerdo, pero que nos llevó a pensar en nuestros ex, particularmente acabamos con ejemplos de las dos relaciones más largas que hemos tenido y que fueron significativas -además de la que tenemos el uno con el otro que es de casi de 10 años, no juntos todo el tiempo, pero en 10 años hemos sido incapaces de evitarnos-. Me decía que no es amiga aquella mujer -o amigo, el hombre- que nos busca solo cuando anda necesitado de atención. Estoy de acuerdo, el Doctor también opina que una amistad está basada en un intercambio: todos obtenemos algo de nuestras relaciones hasta que ya no y es entonces cuando la amistad acaba. Es posible, tal vez haya más tonos de gris en eso.

En fin, el hecho es que su ex lo andaba buscando porque necesitaba hablar de su relación actual. Eso no le gustó, porque, me decía, en cuanto se arregle su asunto me va a botar y ¿cuáles amigos? Tiene una política muy parecida a la mía de no ser amigo de sus ex (aplausos), porque opina que no hay por qué andar metiendo posible ruido en la relación actual de esa persona.

En esas estábamos cuando me acordé de dos exnovios que fueron amigos míos en Facebook. La historia es muy simple: a uno tenía más de diez años de no verlo ni tener contacto con él y del otro tenía otros tantos, menos, pero se le acercaba bastante. En fin, como los encontré en FB pues nos hicimos amiguitos. Debí ser estricta con mis convicciones: en poco tiempo uno de ellos me borró y después de una salida que tuve con el otro hace casi dos años, sucedió lo mismo.

Ninguno de los dos me dio una razón para deshacerse de mí , ni siquiera cuando confronté a uno de ellos. Nomás me dio la vuelta y hasta priísta me dijo… cobarde ¿qué le costaba decir algo así como “es que ya me caíste gorda” o “mi novia me pega si te hablo” (se dan casos)? Está bien, ni que uno fuera monedita de oro y yo no voy a andar mosqueando la relación de otro. El otro ex, supongo que sí le caí gorda o consideró que yo no era lo que esperaba que fuera después de tantos años de no vernos…  también tengo otra sospecha, pero es solo sospecha que no me atrevo a comentar y que sería muy soberbia de mi parte -y no, no tiene que ver con un “si estuviéramos…”-. En fin.

El hecho es que los dos, en su muy particular forma, me recordaron quiénes son, cómo son y por qué ya no tenía relación con ellos. No sé si yo cambié o no, pero, a mis ojos, ellos no cambiaron nunca.

Incompatibilidad

El amor es de las cosas intangibles más difíciles de definir porque todos tenemos una apreciación personal de lo que es y cómo reconocerlo en otros. Hay muchas maneras de buscarlo y de encontrarlo, de reconocerlo.

Oyendo a mi horoscopero favorito descubrí un par de cosas muy interesantes. Ya sé que el horóscopo es una ciencia tan exacta como el calendario gregoriano, pero a mí siempre me ha entretenido enterarme de mi horóscopo. Oía yo en la mañana que no soy compatible con géminis ni acuario. Que géminis es autosuficiente, provee su propia vida, trabaja, crea y no deja que uno le haga el par. Acuario es muy libre, que es muy humanitario pero le encantan los cambios… no, fuchi. Quién quiere cambiar a cada ratito.

Ahora bien… yo he tenido relaciones largas con un géminis y un acuario. Mmm, con el acuariano fue de horror, pero siempre fue mi culpa, uno que en sus años mozos cree que el sacrificio hasta la casi autoflagelación (bueno, no casi) es amor verdadero. No lo hagan, es amor obsesivo que no sirve para nada porque ni amor es. Esa relación estuvo llena de altibajos, llena de “no, pues yo aquí en casa descansando” (él) y yo en mi casa queriendo que nos viéramos, llena de “no te merezco”… y tenía razón. Es una lástima que yo haya pasado tanto tiempo tratando de convencerlo de que lo nuestro valía la pena, pero esa es historia de otro post.

Con el geminiano, pues… no creo que fuera cosa de signos zodiacales. También es historia de otro post, pero puedo decir que también tenía tintes de sacrificio y de una posible falta de autoestima o de mantener el estatus quo que a mi dejó de importarme desde los 21.

Ahora que sé que no debí involucrarme con ninguno de los dos hasta por compatibilidad astrológica, me sirve para no hacerlo otra vez.

Minientrada

A mí me gustan las comedias, mucho más que los dramas y las películas de acción. Voy a ver las de acción porque al Doc le gustan y porque si Bruce Willis es el protagonista, no me quejo. A las de terror vamos los dos porque nos gustan, aunque yo cierro mis ojitos de vez en cuando.

Cuando él no está voy a ver películas a las que no entraría sin puchero porque hay una alta probabilidad de que no sean muy buenas unas y otras porque son francesas o.O no le gusta el cine francés… bueno no le gusta el francés y ya. Esto es que, un día que me vi sin compañero fui a ver Comme un chef, francesa por supuesto. A mi me gusta la comedia francesa, siempre me ha parecido simpatiquísima así que aprovecho cuando una está en cartelera. Esta vez fue El Chef con Jean Reno. Es una comedia muy ligera… en ocasiones me pareció que demasiado, es simpática pero no me arrancó verdaderas carcajadas.

Es la historia de dos amantes de la cocina: un joven con grandes habilidades para cocinar, pero laboralmente inestable, cosa que ya no le hace gracia a su novia embarazada quien le exige tener un trabajo estable para poder mantener al hijo que esperan. Jean Reno es el chef veterano y triunfador que está en una crisis: no sabe cómo ser moderno y modifica sus platos clásicos con no muy buen resultado. Sus socios lo presionan para probar cocina moderna y mantener su estatus de cuatro estrellas, de lo contrario lo removerán y otro se hará cargo de su restaurant. Cuando en un giro de suerte Lagarde (Reno) conoce a Bonnot (Youn) y se embarcan en salvar el trabajo de Lagarde a como de lugar y a pesar de continuar con el mismo tren de vida: uno perdiendo a su hija y el otro a su novia.

Como toda comedia hay situaciones chuscas y la solución a los problemas de los protagonistas. El problema con esta película es que uno no logra enternecerse lo suficiente o identificarse con los personajes o reírse a sus costillas: es muy plana. Fue algo decepcionante. Es entretenida, pero yo no llevaba a nadie a verla, una pena.

Luego vi el trailer de Nosotros los nobles que se me antojó muchísimo nomás de verlo. Otra vez pensé que tendría que ser sin el Doctor, ni modo. No se arriesga doble: mexicana y comedia… pero yo sí me arriesgo si le veo potencial y ésta lo tenía.

Qué divertida es. Tiene personajes entrañables y las situaciones cómicas están bien logradas. Yo reí. No pude menos que pensar que se parecía a una película que yo había visto antes, hace mucho mucho tiempo y sí: al final hay una nota, basada en El Gran Calavera, una película de Buñuel protagonizada por Fernando Soler. Hacía muchísimo que había visto esa película, así que la volví a ver. No sé si es que a mí me gustan más las situaciones ridículas para reírme a gusto, el caso es que veo El Gran Calavera y no río… no es que no sea una historia buena, es buena. Siendo la idea original es más compleja, más enredada en su argumento, pero no tiene ese algo que para mí sí tuvo Nosotros los nobles ese algo que me hizo reír. Tal vez la diferencia temporal, no sé. Sin embargo hay una cosa que sí tienen las dos, que es un poco molesta: esta idea de que el rico es malo y el pobre bueno… es algo que a mí no me gusta, es un discurso falaz. En fin.

Finalmente vi Vuelve a la vida. Esta es un documental. Me llamó mucho la atención porque está situada en Acapulco. Acapulco de mis amores, de mi infancia y de vacaciones familiares en las que mi papá me enseñó a nadar en el mar y a comer ostiones en su concha. Vuelve a la vida tiene como eje la historia de cuando Perro Largo fue a cazar una tintorera que estaba aterrorizando la bahía, cómo organizó un grupo numeroso – su familia y amigos – para demostrarle a su compadre que él podía atraparla y matarla. Es una gloria porque la historia está narrada por aquellos que conocieron a Perro Largo y fueron con él a cazar el tiburón. A mí lo que más me gustó fue el relato de su hijo John, su hijo postizo, hijo de una gringa que fue de vacaciones a Acapulco y se quedó… Perro Largo le decía La Jirafa y Robin no se quejó, le pareció apropiado. John cuenta la historia de Perro Largo como él la vivió, lo difícil que era no ser de ningún lado y cómo un día cualquiera, con una sola palabra, acabó integrándose a la curiosa familia que habían formado Perro Largo y su mamá.

Comedias

Yo soy de esos amantes a la antigua…

Estaba enterándome que hoy, 13 de febrero, es el día del amante. Me pareció fascinante que hubiera un día para celebrar a ese personaje que todos mantenemos en secreto y en el clóset… con llave, pero que hemos tenido o hemos sido.

Expertos y oportunistas, nos dicen que el ser humano no es monógamo, que tenderemos a ser infieles, especialmente los hombres, ya que están biológicamente programados para reproducirse tanto como puedan. Es un gran argumento para la infidelidad, pero yo siempre he pensado que va más allá de impulsos biológicos. También es una señal de que algo está pasando con nuestra relación y con nosotros, si no, terminaríamos con la pareja en turno ¿no?

Lo digo simplemente porque yo he tenido amantes y lo he sido a mi vez… nomás que no pienso balconear gente, pero siempre que me ha tocado ser “la otra” sé que lo soy y mi primera pregunta para el susodicho es “¿y tu novia?” Ninguno me ha contestado, se hacen guaje. Como ellos estén conscientes que yo estoy consciente y que entiendo la situación y ellos se lo tomen como si nada, yo no tengo problema. Antes de cualquier cosa les recuerdo a quien, seguramente, será otrora el amor de su vida. Si se arrepienten en ese momento, me parece bien, pero eso nunca sucede. Casi nunca me equivoco: esas relaciones terminan poco después.

¿Se siente feo cuando se termina la relación de amantes? Pues sí, duele un poquito porque aunque uno entiende que jamás sería una pareja exitosa, feliz, compatible, queda un huequito un tiempo.

Yo creo que es una experiencia interesante porque uno aprende de sí mismo y de otros. No es recomendable si el otro es casado, tampoco si se está enamorado del amante en turno porque son relaciones finitas, destinadas a terminar… es solo una de esas cosas.

El jinete sin cabeza

Es la época del año otra vez. Empieza a sentirse el invierno, pero antes de que llegue celebramos diferentes fiestas que tienen que ver con éste mundo y el más allá.

Para nosotros, que vivimos en México, celebramos lo que coloquialmente conocemos como el Día de Muertos. Esta festividad realmente se divide en dos: el día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos – 1 y 2 de noviembre, respectivamente -. Y conocemos la costumbre: altar, comida y fiesta para acercarnos a quienes extrañamos en este plano.

En la cultura celta y la Wicca, se celebra Samhain. Esta palabra significa “fin del verano” y es una época en la que este mundo y el siguiente se tocan, por eso es la mejor época para contactar al mundo espiritual y se celebra el 31 de octubre.  En esta fecha se honra a  los muertos y se cree que vuelven de sus tumbas a visitar a sus familiares, es por eso que se deja una luz exterior encendida, para que las almas encuentren el camino de regreso a casa. Esta tradición se mezcló con el folklor católico y el papa Gregorio III instituyó el 1 de noviembre como el Día de Todos los Santos, la noche anterior se llamó víspera de todos los santos (All Hollows Eve ¿les suena?).

Claro, no es tan fácil. Durante esa noche, en tiempos medievales, pordioseros iban de casa en casa y se les daba pan (soul cakes) a cambio de rezos por aquellos familiares que pudieran estar en el purgatorio y alcanzaran el cielo. Esta costumbre después adquirió máscaras y disfraces. En Inglaterra después de la condena y ejecución de Guy Fawkes – recordar V for Vendetta – , se instituyó una celebración con fogatas y travesuras durante el 5 de noviembre. Cuando los ingleses llegaron a América, poco a poco empezó a gestarse lo que es Halloween hoy, empezando por mezclar la noche de todos los santos con la festividad de Fawkes. Luego, con la leyenda irlandesa de Jack y su nabo encendido se dio paso a las calabazas talladas (Jack o’lantern).

Otra costumbre traída desde Irlanda era que los niños y jóvenes arrojaban piedras a ventanas durante esta fiesta. Un poco rudo, si me preguntan. No obstante estas “travesuras” escalaron a principios del siglo 20 a causa de la Gran Depresión, ya que la gente estaba muy desesperada y encontraron una salida a su frustración causando destrozos y tragedias; ya no eran bromas inocentes, era pleno comportamiento vandálico. Así la sociedad civil se esforzó por cambiar la noche de Halloween de una noche de bromas vandálicas, a una noche de fiesta, especialmente para los niños. Se desarrolló e impulsó el uso de disfraces.

Para detener las bromas pesadas y el vandalismo se dio otro giro y otra costumbre durante la noche del 31 de octubre: broma o dulce (trick or treat). Las marcas de dulces que conocemos florecieron y, gracias a esta nueva costumbre, el vandalismo paró y llegó la nueva era de Halloween, con dibujos animados y todo.

Atendiendo precisamente a los dibujos animados, recordarán que mi dibujo animado para la época es El Jinete sin Cabeza, versión Disney, y que además es mi espanto favorito.

Ahora que tenemos opciones tan monas en Facebook decidí cambiar una de mis fotos por mi espanto favorito y encontré un dibujo del jinete de Scooby Doo que me llevó a un simpático blog  con una gran entrada – Legend of Sleepy Hollow – en la que el autor dice que lo que entiende durante Halloween es a Scooby Doo ya que, como yo, opina que es la caricatura perfecta para Halloween: llena de espantos y fantasmas.

Sombody that I used to know

Hace poco platicaba con una amiga y, a propósito de rompimientos, le decía que me parecía un descubrimiento que alguien se la pasara mal después de romper conmigo ¿por qué? Muy simple: cuando yo termino con alguien no me la paso mal. Es más, ha habido ocasiones en las que me la paso muy bien. Ella me dijo algo como “sí, claro, es parte de tu personalidad”. Sí, pero no… Pensémoslo por un momento.

Si uno ha aprendido algo en la vida, uno va a terminar una relación en  el entendido de que ya no quiere esa situación, que ya no le sirve. Y, claro, lo último que está en nuestra mente después de la separación es la de es ser infelices. Nos sentiremos tristes por un rato, dependiendo de la duración de la relación o de la profundidad, pero… no, el sentimiento que se tiene, cuando uno hizo bien es el de alivio. Ya no quiero más esto, me deshago de ello, todo vuelve a la normalidad, todo está bien.

Para mí, esto es lo más sano y la persona que una vez quisimos tanto, se convierte en alguien a quien solíamos conocer…

Familia

Mi familia está en México… toda ella.

Tal vez debería recapitular: tengo dos hermanas y mis papás. Desde hace años mis hermanas salen con dos chavos, tan diferentes como pudieran ser: uno es alemán, el otro guerrerense. Uno es físico, el otro médico. Uno habla y bromea -se atreve a hacerle chistes a mi papá :O-, el otro es serio y callado y mi papá le dice “colega”. Y los dos hacen felices a cada una de mis hermanas.

Este diciembre, los cuatro decidieron hablar muy seriamente con mis papás: se casan el 2012… todos. A mis papás casi les da el soponcio y voy a explicar porqué. Creo que nunca se imaginaron que las dos fueran a anunciar lo mismo, al mismo tiempo. De ahí el soponcio.
Siempre hay dos lados de cada historia: yo vi una pedida y me pareció muy seria y muy amenazadora -dejara de ser mi papá el futuro suegro- y otra que no vi y que mi hermana describió como distraída del orden “pues decidimos que nos casamos” “¿ah si? que bien, pásame un cuernito”. Pero mi mamá dice que vio como mi papá casi se desplomó con cada noticia, no era que no le diera gusto en ambos casos, fue la sorpresa.
Mi mamá dijo que le había sorprendido que pidieran a mis hermanas, a mí no. Somos muy tradicionales y mis cuñados simplemente respetaron eso, lo supieron ver.

Mis hermanas se casan con los hombres de su vida… el universo funciona.

Claro que cuando le conté a Miss Ceci en pleno brindis navideño me dijo “pues miss, pongamos su nombre en la urna para que salga usted también!”

OHANA

Ahí les dejé café

En una época en la que cruzaba yo por los distintos círculos del infierno de Dante – no quise detenerme en ninguno en particular, si ya me habían enjuiciado, mejor recorrerlos todos – supe de un video, que gracias a mi condición de paria nunca vi, pero que parecía interesante… hasta que lo olvidé por completo. El olvido se rompió hace un par de meses, yo creo, cuando René Franco mencionó el título de aquel video que nunca vi: La pelota de letras. En ese momento tuvo toda mi atención.

Resulta que el comediante Andrés López venía a México con, no uno, sino dos espectáculos: La pelota de letras y Me pido la ventana. Hice un poco de investigación… a mí me encanta el stand-up, desde Rita Rudner hasta Eddie Murphy, pasando por Robin Williams y Whoopi Goldberg sin olvidar a George Carlin. El arte del stand-up es muy difícil porque es, simplemente, un monólogo. No hay otro personaje en el escenario así que el comediante debe arreglárselas para mantener al público atento y en una carcajada tanto tiempo como dure el show.
Vi algunos videos de Andrés López, teniendo en mente la recomendación de Franco “no se lo pierdan, luego no digan que no les dije”. Y tenía razón, los extractos eran geniales.

Lo pensé mucho antes de comprar mi boleto, la verdad, pero decidí que quería ir con una amiga porque sabía que lo disfrutaría mucho. Así que compré dos boletos. Cuando le dí la noticia a mi amiga, resultó que ese fin de semana no podía. Me desilusioné mucho porque de verdad quería que fuera y porque me enfrentaba al problema de a quién pedirle que fuera conmigo: desperdiciar ese boleto, no era de dios.

Le dije a dos personas más y ninguna podía, así que pensé en la posibilidad de decirle al Vikingo, pero no me convencía la idea así que le dije a Mentiroso y el me dijo que sí. Así que ya tenía con quien ir.

Tenía mucha curiosidad por ver el show, porque Andrés López tiene otra peculiaridad: es colombiano y bueno quería saber cómo iba a traducir de colombiano a mexicano. Es necesario, a veces parece que no, pero quien lo dude pregúntele a Virulo, que es cubano, si no se necesita traducción aunque todos seamos latinoamericanos.

Así que allá fuimos. El show que vimos (Pelota de letras) describe a las diferentes generaciones que integran nuestra sociedad, desde la W hasta la AA, siendo la W la de nuestros abuelos y papás y la AA la de nuestros hijos. Es simplemente genial la descripción que hace de cada una de ellas y se puede apreciar que no somos diferentes, que somos asombrosamente parecidos y que la barrera cultural es salvable. Si bien no hubo una completa tropicalización al mexicano (en tres días está difícil) sí hubo momentos en los que se traducía, de manera simultánea del colombiano al mexicano y al castellano (es decir, lo que dicen que hablan en España, que no es Cataluña). Magnífico, yo le aplaudí de pie.

Mentiroso, que es público difícil, estaba encantado. Yo lo oí las tres, sí tres, horas morir de risa, yo casi me caí de la silla. Fue un espectáculo memorable, si vuelve yo regreso a verlo. Casi no hay palabras para describir lo que este hombre cuenta en el escenario que es tan cercano a todos y a la vez visto desde un ángulo tan ridículo y real que uno no puede menos que reírse de sí mismo.

Si tuvieran la fortuna de encontrárselo en algún lugar del mundo no dejen de verlo, les va a encantar. Esta vez me perdí Me pido la ventana, pero ya compraré el DVD.

Lo que estaba haciendo

Hace unas tres semanas mi jefe me llamó por teléfono y me dio 24 horas para decidir algo importante que afectará los siguientes dos años de mi vida, aproximadamente. Así que lo primero que hice fue ponerme nerviosa y luego dije que sí. De ahí había que hacer trámites, hablar con gente, poner mis cosas en orden… la oferta era un posgrado.

No estaba convencida en un principio porque yo ya había empezado un proceso de admisión en otro lugar, pero dadas las circunstancias no iba a decirle a mi jefe que no, además si salvaba todos los obstáculos no tendría que pagarlo y eso siempre es una ventaja.

Recuerdo haberle dicho que sí un martes después de haber hablado con tres personas que sabía tendrían una opinión objetiva que darme. También dije que sí cuando me propuso dirigir mi proyecto final. Me inscribí al examen de admisión que sería en una semana: es un examen en el que te preguntan todo lo que yo ya no recuerdo entre matemáticas, física, química… cuando vi la guía me quería morir. Cuando fui al taller de familiarización en preparación para ese examen, también me quise morir. A propósito Gabi, eso era lo que estaba haciendo y lo que me rehusé a confesar aquel viernes aun cuando creyeron que con un poco más de cerveza iba a decir qué estaba haciendo tan tarde en la chamba.

El examen fue en sábado a las 7.30 de la mañana y ahí estábamos todos: una mezcla de gente desmañanada, desvelada y/o cruda. Cuatro horas después de haber empezado, tenía dolor de cabeza, hambre y ganas de ir al baño… pero casi había terminado. Al final nos dijeron que para el miércoles en la tarde estarían los resultados. Llegó el miércoles y con él un correo donde me invitaban a una reunión de bienvenida al posgrado. Mmm, yo todavía no tenía mis resultados. Eso me pareció un poco cruel pero tenía que esperar de cualquier forma. A medio día dieron los puntajes y pude decirle a mi jefe que había pasado mi examen. Eso solo daba lugar a averiguar si lo de la beca ya estaba “amarrado” dijo mi jefe.

Ese día en la reunión, después de explicarnos el proceso de inscripción, cómo funcionaba el posgrado, etc. pidieron que todos los empleados se quedaran. En ese inter me di cuenta de que todos habíamos pasado por un proceso similar: nos avisaron, nos inscribimos al examen… y una de ellas estudió y lloró tres días ¿qué fue lo que nos dijeron al final de la reunión? Que el comité sesionaría al siguiente y decidirían a quién le darían beca ¿no es fabuloso? Out of the woods? Not so fast. Ya nos avisarían el mismo viernes por correo.

Llegó el viernes, llegó la hora de que sesionara el comité y nada que nos avisaban. Como a las 4 me desesperé y llamé, que no, aún no, ya sabríamos.

Supe al final del día y ya soy alumna de posgrado. Jamás pensé que sucedería así que es un sentimiento surreal ¿el posgrado al que estaba aplicando antes de esto? Pues iba a cursarlo en sábado, pero no se juntó el grupo, qué casualidad ¿no?