Yo soy de esos amantes a la antigua…

Estaba enterándome que hoy, 13 de febrero, es el día del amante. Me pareció fascinante que hubiera un día para celebrar a ese personaje que todos mantenemos en secreto y en el clóset… con llave, pero que hemos tenido o hemos sido.

Expertos y oportunistas, nos dicen que el ser humano no es monógamo, que tenderemos a ser infieles, especialmente los hombres, ya que están biológicamente programados para reproducirse tanto como puedan. Es un gran argumento para la infidelidad, pero yo siempre he pensado que va más allá de impulsos biológicos. También es una señal de que algo está pasando con nuestra relación y con nosotros, si no, terminaríamos con la pareja en turno ¿no?

Lo digo simplemente porque yo he tenido amantes y lo he sido a mi vez… nomás que no pienso balconear gente, pero siempre que me ha tocado ser “la otra” sé que lo soy y mi primera pregunta para el susodicho es “¿y tu novia?” Ninguno me ha contestado, se hacen guaje. Como ellos estén conscientes que yo estoy consciente y que entiendo la situación y ellos se lo tomen como si nada, yo no tengo problema. Antes de cualquier cosa les recuerdo a quien, seguramente, será otrora el amor de su vida. Si se arrepienten en ese momento, me parece bien, pero eso nunca sucede. Casi nunca me equivoco: esas relaciones terminan poco después.

¿Se siente feo cuando se termina la relación de amantes? Pues sí, duele un poquito porque aunque uno entiende que jamás sería una pareja exitosa, feliz, compatible, queda un huequito un tiempo.

Yo creo que es una experiencia interesante porque uno aprende de sí mismo y de otros. No es recomendable si el otro es casado, tampoco si se está enamorado del amante en turno porque son relaciones finitas, destinadas a terminar… es solo una de esas cosas.

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El diablo anda suelto

Como todos saben yo le voy al cine nacional. Prefiero ver una película mexicana que una extranjera, si ésta promete, hay cosas que por simple sentido común no veo. Esperé mucho para ver La piel que habito, que no es mexicana, sino española y que ya dije que me gustó y que acompaño a quien desee ir cuando la estrenen que será en diciembre, según últimos informes.

Pero bueno, esto lo digo porque cuando vi anunciada Pastorela – esta sí, mexicana – se me antojó muchísimo y también esperé para verla. Ya la estrenaron, a mí me vino bien, pero tal vez hubiera sido buena para diciembre. Es una película excelente. Joaquín Cosío es el Agente Cruz, quien todos los años hace de diablo en la pastorela… hasta que un evento inesperado le quita el papel. La historia nos cuenta todo de lo que un hombre es capaz por preservar una tradición. Es divertidísima, yo me reí mucho, peeeero ya lo dice Mentiroso: soy boba. Claro, conmigo, ese día en el cine había otros ocho bobos (recuerden que yo voy al earlybird special de las 11 de la mañana en sábado). También voy con quien quiera ir a ver esta.

El caso es que Rene Franco habló sobre las dos películas y yo saqué lo siguiente: 1. Tiene razón con respecto a Pastorela: es una gran película y 2. No entendió de qué iba La piel que habito.

Hay días curiosos. Hoy fue cumpleaños de mi hermana y fui a comprarle flores. Yo no le pongo atención a la gente a mi alrededor, entre más desapercibida pase, mejor.

Hoy iba yo sin molestar a nadie con mis flores en la mano, como voy a San Ángel por ellas siempre paso por dos casas que me gustan: una estaba en muy mal estado la última vez que la vi, la otra es una especie de reservorio de Ferraris. Cuando paso por ahí veo las casas y siempre pienso que me gustaría tener una de las dos: una de esas dos, no como esas. En el corazón de San Ángel, cerca de la que fue casa de mis abuelos, me encanta esa parte de la ciudad. Bueno, pues estaba yo ahí sin molestar a nadie, cuando oí algo como una voz. Y sí, oí algo así porque traía mis audífonos, que me protegen de un mundo que no me interesa, pero como siempre anda alguien perdido supuse que alguien quería saber una ruta de pesero o una calle… pues no, era un cuate que iba caminando por ahí y que me dijo que era raro ver un Ferrari de otro color que no fuera rojo, yo le contesté que para todo había gustos. De ahí me preguntó que quién me había dado las flores. Yo no me engancho con extraños en la calle porque no me gusta, especialmente porque me parece muy riesgoso, pero le contesté que eran para mi hermana. Ahí no paró, luego preguntó si estaba enferma, pues no, es su cumpleaños. Ah, qué bueno. Cuando llegué a mi esquina, es decir, donde tenía que dar vuelta, él se bajó de la banqueta porque seguía de frente y me preguntó que si yo prefería los Ferraris rojos o de otro color… a mí no me gustan los Ferraris, me gustan los Jetta color granate y me di la vuelta.

*Para las mentes curiosillas que se preguntan si el individuo

era guapo o no, solo puedo decir que tiene pelo rubio, pero ralo y

ojos pequeños, pero azules. Vestía mezclilla y un jersey azul con blanco.

La peor de todas

Here it comes… the moral hangover. Or whatever it is.

Not so long ago I said my so called boyfriend that I rarely regret anything I did, he gave me this look, agh! And said that I probably should. I’d spent a lot of time thinking what other people might think about my behavior… finally I didn’t care anymore. I couldn’t afford it.

Of course as any other person I am not everyone’s cup of tea. For starters I don’t like people, I run away from a lot of all-women gatherings (like bridal and baby showers), I don’t use makeup and just recently discovered perfume (I never before found the right scent) and I am sure I could have an all-inclusive membership for EA (Explosives Anonymous). Yes, I am a recovering explosive.

Given this profile is understandable my approach to life and my almost inexistent approach to people in general. At some point one of my friends told me he liked that I took no shit form anybody and when a former friend said that I scare him (he wasn’t the only one or the last one to say that) I shrugged. I’m not scary, I’m just… flammable. Even my boss says that I’m sort of a teenager, though those years have passed a long time ago.

Of course with such personality I’m prone to not like many things and get annoyed quite a bit. Which brings me to my hangover… ok, maybe I wasn’t on my best behavior but neither was he. He had it coming for god’s sake! If you are constantly interrupting a conversation and no one is saying anything but putting up with all the nonsense the best you can do is to shut up. It’s that simple. But no. He had to make noises with a plastic wrap. I knew if I said anything it wouldn’t matter, because it never matters, he just doesn’t care! Of course I went ballistic without any warning, not even a shut up already! Was I giving him the opportunity to make fun of my annoyance and hearing across the table the ultimate let it go or worse relax? Is everybody freaking kidding me? So I took the plastic wrap and threw it on the floor. In utter surprise, but also a hint of fear and what I read as disgust he said you are sick, you are sick to what I merely respond yes just a bit.

Did I overreact? Many think that. Hell, I think that, but by no means have I regretted it.

I’m unhinged, I know that much. I try my best not to show it anymore or better, be better for once. But it’s difficult because is who I am. And if you think this is an apology, please think again, after all, as many put it I am sick.

After the fact, there it goes rehab.

I was to be alone

Last year I thought to my self that I was to spend my life alone. I made peace with it and let it go. Can I really live my life alone? I don’t know and something as silly as a movie moved me enough to think I want something more.
Someone to answer the phone, and see me even if it was a hard week because it was a hard week for me too. Someone thta, when asked. could tell me that I am the greatest woman he knows, that I’m lovely, Im pretty and he loves me. Is that so much to ask? May be it is, for my reality is not that. Should I break free? Again? And hope, and wait, and belive.

I deserve to be cherised, don’t I? Why do I settle for less? For the frightened, for someone who doesn’t love me. It’s almost a joke.

I want more, something wrong with that? What if life is not the answer? What if the answer lies beyond? What if I am supposed to be alone? Then, what am I doing with you? With the frightened, with the shmock? Are you?

Ya hice lo mío

¿Existe una avenida al término del sufrimiento, de la inseguridad y del miedo?

Hice lo mío… lo trabajé, lo rebajé, lo alisé y lo hice mío. Y aunque hay cosas que no puedo cambiar, hay cosas de las que ya puedo ser consciente, que puedo pensar y retener y no repetir. Hay cosas que pudiera decir, que pudiera gritar y provocar una explosión… pero no lo hago porque ahora pienso en las cosecuencias y en el área de destrucción que eso deja, cuando algo deja.

¿Han tenido el corazón hecho un nudo? O como si fuera una pasita… algo que de pronto se seca, que deja de bombear y que invita a no salir de la cama porque sientes que todo lo que tocas lo arruinas esa vez y todas las que siguen.

¿Lo arruiné todo sin remedio y ni siquiera me di cuenta? Que tonta… pero eso no vuelve a pasar, nunca.

Si pierdo lo poquito que tengo, la proxima vez, en una vida completamente diferente, esto no me vuelve a pasar.

Ya hice lo mío… y lo hice bien.

Un elefante se columpiaba…

Siempre que queramos no pensar en algo vamos, irremediablemente, a darle vueltas al asunto.
Uno aprende cosas, con el tiempo y un ganchito.
Uno aprende que no se puede estar enojado todo el tiempo.
Que la distancia sí es relativa.
Que las más de las cosas se curan con vinito vacilador.
Que entre más tiempo pasa, menos importa lo que otros piensen de uno.
Que hay quien nos quiere con todo y cicatrices.
Que de dolor uno no se muere.

Pero también aprendemos que si es grande y tiene trompa y orejas ES un elefante. No hay más.

… el fin de semana vi al elefante de mis pesadillas,
tomé una escopeta y lo maté.

Sentimiento surreal

En cuanto a la identidad, el lugar de donde venimos es importante pero el lugar donde estamos, en ocasiones, lo es más.

¿Qué pasa cuando caemos en un lugar que es todo lo contrario a lo que hemos creído durante mucho tiempo? Es una pastilla difícil de tragar. En este último año mi perspectiva sobre el lugar donde trabajo ha cambiado de una forma drástica como no creí que cambiaría.

Vamos por partes: Uno nace en una familia católica, para empezar. Por supuesto que tengo todas las credenciales, lo único que me falta son los santos óleos. Pero toda mi educación privada y católica terminaría por desembocar en la Nacional, lo cual fue más que perfecto para mí porque ahí encontré gente que era como yo, con quien podía compartir ideas e ideales. Pero sobretodo pude encontrarme y evolucionar (tanto como uno pude de los 18 a los 22).

¿Qué desarrollé en la universidad? Pues idealismos que deben tenerse cuando uno está ahí, ferviente antiyanquismo y no creer nada en el gobierno, pues ¿qué más? Pero sobretodo se incrementó ese orgullo que se tiene por el Alma Mater.

Entonces, el encontrarme trabajando donde trabajo fue un gran shok durante mucho tiempo. Primero porque no había una sensación de bienvenida, todos se admiraban cuando decía dónde había estudiado (!?) y me preguntaban “¿Qué haces aquí?” Lo cual es algo bastante cercano al insulto.

Así pasaron años, hasta que llegó un director que nos hizo sentir bienvenidos a todos pero aún así no comulgaba con la idea de dónde venía con dónde estaba.

Llegó un momento en el que decidí que era mejor cambiar de área porque en donde estaba ya no me sentía cómoda, sabía que las cosas se iban a poner más difíciles y yo no necesitaba eso, nadie necesita dificultades políticas en su trabajo. Así que con un poco de ayuda divina y mucha ayuda terrenal, cambié mi trabajo.

En muy poco tiempo me volví a sentir bien y con el paso de los meses y después de algunas decepciones, le tomé nuevo cariño a mi trabajo. No solo a parte de él sino a todo el aparato y yo creo que es porque me validaron como buena empleada, como que sirvo para lo que hago y lo hago bien.

Por eso el otro día tuve un momento de surrealismo cuando me sentí contenta por el aniversario de la empresa y me sentí excluída cuando no me dieron una pieza de ropa que yo sí habría usado.

¿Traidora a la patria? No creo ¿traidora a mi Alma Mater? Tampoco, porque aún creo que donde estoy, le falta camino para ser como de dónde vengo.